Saturday, June 16, 2018

Apuntes de un sábado de futbol


Mis dudas
Estamos como los niños cuando visitan a un teatro guiñol, mirando a las marionetas sin poder percibir las manos que las mueven. La miopía apolilla nuestra inteligencia y, en una carrera contra reloj, se apuran por acá para organizarnos. Es decir, construir un liderazgo emergente y popular que nos represente a todos. Confieso que todo lo que provenga de Cuba me causa dudas porque hasta de mi las tuve. Por cierto, más de una vez. Eran en aquellos días, tras las rejas, cuando los sicarios del régimen podían ante mi cara el nombre de mis hijos. Dios me hizo fuerte y aquí estoy. Sin embargo, mi experiencia no me obliga a superar las dudas sobre algunos. Ahora, sacudido por la necesidad de cambio en la isla, las nuevas propuestas pasan por la unidad. Gastado término en política que parece no funcionar con los cubanos. La unidad es posible, pero cuidado con ella. (Sí) He escuchado como arremeten contra los que no se suman a cierta unidad. Es como aquel refranero aplicado todos los días por el general Rafael Trujillo en República Dominicana: Quien no esté conmigo, está en contra mía. En el contexto que analizo suena más o menos así: el que no esté por la unidad es un mal cubano. Cosa que me recuerda a los slogans del régimen. (No menciono ninguno porque son demasiados) Lo preocupante es que, tal como yo lo veo, sólo esa unidad pasa por una visión particular de la tragedia nacional. A los mesías (aunque carezcan de carisma) les tengo miedo.
Sobre cambio
El psicólogo y teórico Paul Watzlawick, uno de los padres de la teoría de la comunicación humana y del constructivismo radical, demostró que para hacer un cambio deben cumplirse las siguientes etapas.
-         una clara definición del problema en términos concretos;
-         una investigación de las soluciones hasta ahora intentadas;
-         una clara definición concreta del cambio a realizarse;
-         la formulación y puesta en marcha de un plan para producir dicho cambio.
Nuestro problema es cultural  -el profesor y amigo, José Antonio lo define como sociocultural- y de cualquier forma implica un análisis profundo de la realidad cubana y su tragedia. Tal vez, partiendo de estos principios científicos, del doctor Watzlawick, los líderes de la oposición cubana (dentro y fuera) pueden posicionarse de algunas herramientas teóricas para sus proyectos de cambio.

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