Monday, August 24, 2015

Cinco razones por la que Hillary Clinton no debería ser presidenta de América

A pesar de no ser ciudadano americano y por consiguiente, no militar en ningún partido político en Estados Unidos, estudio sistemáticamente el día de este país  y trato de interpretar la dinámica de la sociedad donde hoy vivo.


Mi deber moral, como forma de pago a la nación que me da abrigo, es advertirle sobre ciertos peligros que gravitan en su entorno y que se consolidan en la conciencia social, en un grado ciertamente alarmante, y de forma, posiblemente, inmutable.

Justamente, al evaluar el proceso que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca, su posterior ejercicio del poder, el manejo de la política exterior y el vuelco de los jóvenes a un ideario político radical y de izquierda, no cabe duda que en América se está produciendo una disgregación rápida de los fundamentos que dieron origen a esta nación.

La alegría, que ningún hombre de izquierda en el mundo oculta, por la forma en que Estados Unidos se conduce en los últimos ocho años puede, de alguna manera, servir para entender cómo se deterioran los pilares democráticos americanos. No se justifica cambiar la imagen de América en el mundo haciendo concesiones de principios y arrodillándose antes quienes desean poner de rodilla a este país.

Este proceso viene avanzando hace muchos años. A manera de ejemplo. Un joven profesional cubano residente en Madrid vino a Washington DC para sostener algunos encuentros políticos que le ayudara a impulsar una agenda de solidaridad por los africanos discriminados en España. Fue arropado en la ciudad por algunos adalides del capitolio y terminó bebiendo Havana Club y Mojito en la desaparecida Sección de Intereses de Cuba en la capital del país. Contaba luego, que allí estaba la crema y nata de una extensa red de organizaciones No Gubernamentales que operan en el país. Aprovechaban la oportunidad para felicitarse por el cambio de presidente en la Casa Blanca y los avances de la izquierda en Latinoamérica.

El ejemplo ilustra cuan vulnerable es el país al contagio ideológico, desde afuera (que ya está adentro) y al acoso a sus instituciones democráticas más importante.

Seguramente Hillary Clinton, de llegar a ser presidenta, continuará haciendo sostenible la política de la zanahoria para darle continuidad a un proyecto que sobrevive oculto en el imaginario de los liberales americanos. Se trata, creo yo, de intentar refundar el país hasta acomodarlo como un sistema de extensión social que pondría en peligro las libertades, la propiedad, la prosperidad y el ingenio del pueblo americano.

Todo lo anterior justifica las cinco razones a tomar en cuenta para que Hillary Clinton no llegue a ser presidenta de los americanos.

Primera razón: debilitaría el liderazgo global de Estados Unidos como viene sucediendo en la actualidad.  
No se trata de imponer a Estados Unidos como policía del mundo, ni que el mundo dependa de América para resolver los problemas de ciertas naciones, pero este país debe mostrar su poderío allí donde se vulneran los derechos humanos o donde se crean alianza que tienen como propósito destruir a la sociedad estadounidense. Hay que recordar el abominable crimen ocurrido durante el genocidio de Ruanda donde la administración del presidente Bill Clinton miró al otro lado y en menos de cien días más de ocho cientos mil personas fueron masacrados por la barbarie del odio racial. Las víctimas de aquel conflicto todavía se preguntan ¿y los americanos donde estaban?

Segunda: El efecto Gramsci cobrará fuerza en el país.
Posiblemente, la inmensa mayoría de los americanos no sepa quien fue Antonio Gramsci porque en el mundo académico muchos lo ignoran. Sin embargo, este político italiano es el padre y sostén ideológico de los cambios que se vienen dando en América Latina. El impacto de su ideario cobra fuerza en Estados Unidos dentro de los jóvenes, los medios, el sector educativo y los intelectuales críticos con el sistema aunque algunos desconozcan el móvil ideológico de sus motivaciones políticas. Gramsci, invita a tomar el poder político sin violencia. Propone ganar espacio pequeño hasta consolidarlo para luego moverse a otro y sumarlo al anterior hasta abarcar el espacio geográfico, político, económico y moral.

Ya el senador independiente Bernie Sanders, autodenominado socialista, ha roto la barrera del miedo al mencionar esa palabra en este país. ¿Quién duda que existan en el silencio de la complicidad otros políticos demócratas que piensen como él?

Tercero: el tamaño del gobierno crecerá para apologizar la ideología liberal.
Los demócratas se han caracterizado por tener gobiernos grandes. Esa extensión seguirá en aumento con un presidente demócrata porque esto le sirve de plataforma para impulsar su doctrina liberal generando un gasto público incalculable. La izquierda es militante por naturaleza y su acción política es permanente. El argumento será el mismo de siempre “queremos cambiar las cosas por el bien de la mayoría pero contamos con la oposición republicana”. Cuando se identifica como culpable de los fracasos de una administración democrática a un elemento activo de la oposición, se busca legitimar la acción de gobierno como correcta para ganar simpatizantes incondicionales.

Cuarto: se desencadenará una guerra ideológica contra los republicanos para demostrar que en Estados Unidos la alternativa de gobierno es demócrata.
Nunca el espectro político americano ha estado tan polarizado como en estos momentos. Con un presidente demócrata en la Casa Blanca aumentarán las tensiones y la crispación hacia la oposición republicana. El propósito es creer, en el imaginario popular de toda la nación, la idea de que el destino del país debe estar en manos demócratas. Aquí se esconde el mayor de los peligros ante una indudable maniobra ideológica que presupone demonizar al contrario para sacar ventajas políticas.

Quinta: la victimización generará un estado benefactor
La apatía hacia el trabajo es una tendencia creciente para un sector importante de los americanos. Sin embargo, la manutención gratuita con bienes y servicios, que genera vagancia e inmovilidad social, son parte de los programas populistas que los demócratas impulsan. 

Ser solidario y compasivo es ético pero cuando el estado asume la manutención básica de los ciudadanos sin ningún esfuerzo algo anda mal. Un gobierno demócrata no corregirá estas políticas inmovilistas, al contrario, impulsará proyectos sociales que sostienen la ociosidad hasta gravitar a un número mayor de pobres.

Los avisos no siempre se racionalizan en la conciencia de los pueblos. La vida moderna, con su inmediatez, individualiza toda porque, generalmente, las personas se enfocan en lo que puede producirle algún beneficio. Algunos políticos en Estados Unidos están marginando el poder de convocatoria, y la ruptura con el modelo tradicional, de un número creciente de ciudadanos inconformes que de boca en boca están imponiendo el mensaje irracional de la izquierda. 

Los próximos años definirán el destino americano. Con los demócratas gobernando puede ser incierto. Con un presidente republicano América volverá a levantarse de la ceniza en que sus adversarios internos quieren convertirla.


   

Saturday, August 22, 2015

Bravucón de vidriera

No conocía a Osmani García y me alegro por ello. Tanto que no mencionaré más su nombre porque no quiero recordarlo. ¿De qué valdría prestarle atención a lo vulgar, a lo que no edifica? Sin embargo, el muchacho deja algunas cosas que vale la pena considerar.

Él, punto y aparte, merece poca atención pero, sus palabras sí. Su catarsis pedestre es el síntoma común en una enfermedad tropical que flagela a los cubanos. Es aquella que se hace acompañar de un lenguaje particular y oprobioso dedicado a quienes no se alinean en la línea de su verdad. Y este chico, furioso y al parecer peligroso, posee la vacuna de la obstinación para enzarzarse con diatribas vulgares como su propio canto. ¿Cuántos más hemos visto acá y allá profiriendo montones de obscenidades sin el menor recato?

Su vocabulario prosaico es propiedad de su mente y en ella no caben expresiones decentes. Y es verdad, la palabra es un acto interno que describe casi todo en las personas y en su entorno. Ese jovenzuelo, gesticula, la sangre se le sube al cuello, vocifera, ataca sin piedad y sin prudencia y, para orgullo propio, se muestra presuntuoso, en su iracundia, con su guapería criolla insertada en los eslabones de su cadena. Después de todo debemos alegranos porque es fácil saber en presencia de quien estamos.


Esa noticia no merece fotos porque las expresiones verbales de “reguetonero” son las mejores imágenes que pueden servir para saber de dónde viene y a donde debe estar.  

Thursday, August 13, 2015

Apuntes sobre el camino

Morir de viejo

I

Fidel Castro cumple ochenta y nueve años y reaparece acompañado de Evo Morales y Nicolás Maduro, presidentes de Bolivia y Venezuela, respectivamente. Estos mandatarios son sus mejores discípulos en la región e interpretan la balada revolucionaria como dos trúhanes adoctrinados por el hechizo del comandante. Comparecer al lado de alguien con cierta importancia son regalos preferidos del exgobernante que se jacta de llegar a viejo y mandar como mandan los que pueden.

Castro es y ha sido un calco de sí mismo. No se parece a nadie y nadie, se presume, quisiera parecerse a él. Tiene el atributo de la perversidad y el dogma de quienes siempre están arriba para mirar, desde la divina providencia, la obediencia párvula de la muchedumbre. De ahí su innegable psicopatía, su magia para estigmatizar la locura que padece, la obsesión por estar en la historia después de su muerte, el miedo a morir y quedar sin historia.

Fidel Castro sufre y siempre ha sufrido. Y ahora más. Ya no alcanza a ver su rostro cansado en el espejo ni tiene tiempo para escuchar las versiones de su deliro. Las multitudes han desaparecido y los aplausos necesarios para su existencia son resúmenes en periódicos y anécdotas en el olvido.

II

A La Habana voy

John Kerry, secretario de estado de América, acompañado de una extensa delegación toman a La Habana sin sorpresa. Era de esperar. Obama, quien con su política de la zanahoria (pero sin el palo) alberga la esperanza de un cambio en Cuba dando este salto sorprendente y a gran velocidad.

El régimen cubano, dueño de la suerte en las mutaciones, respira tranquilo en estas horas de pachanga porque están seguros que la fiesta es larga. Cuba, nación preferida por los demonios, no se muestra inquieta ante la contra luz de sus gobernantes. Y el pueblo, que estará en el lugar de siempre y haciendo lo mismo, bebe vino del circo y el pan del carnaval revolucionario donde los yanquis tienen su espacio. (Por cierto, ¿cómo definir yanquis en estos días cuando la bandera del imperio se impone en el malecón?)

Cuba siempre da razones para morirse. Como esta vez quisieran morir de penas los frustrados. Los mismos que idealizaron un país para todos y detrás de las rejas de las cárceles de Castro se veían en el festín del triunfo.

Frustrados están algunos por perderse el segundo acto de la puesta en escena. Incluso, muestran su remordimiento con rencor. No es para menos. Eso sucede cuando se les otorgas a otros el derecho de hacer lo que es un deber propio.

Dinastía

Fidel Castro, aprensivo y astutos, jamás mostró a sus hijos biológicos en público. Y es compresible. Cuando alguien cree ser el padre de todo un pueblo no hace preferencias. Sin embargo, Raúl alardea de su prole. Le muestra al Papa Francisco a un nieto que cuida su espalda y a un hijo coronel. Con Obama se reúne arropado por este último mientras su hija Mariela pone a bailar a los homosexuales por las calles de la isla.

Los Castros, y eso es verdad, han definido el destino de Cuba a su modo. De esa manera, no es extraño que muestren su linaje si de continuar gobernando se trata.

Alejandro Castro Espín, y su hermana Mariela, suenan en las quinielas de los estudiosos del tema cubano como posibles continuadores del poder familiar. El muchacho es atinado en las interpretaciones de papá (a veces se parece al tío) y ella no tiene comparación porque sus palabras discurren entre la turbulencia del tabú y la algazara de la chusmería.

En el Caribe todo es posible y en Cuba más.


Tuesday, May 26, 2015

Sin límites

Cuba, a lo lejos y para los extranjeros, impresiona el vergel de la felicidad. La virginidad del país, la mitología revolucionaria, la magia de su música, el carácter extrovertido de la gente, los autos viejos y hasta el contraste de una revolución inmóvil sostenida por ancianos, pero capaces de mutarse en la conveniencia, están invitando a todo el mundo a mirar a la isla y gozar en ella.

Las imágenes oficiales de Cuba son todas idénticas. Expresan la plena felicidad de un pueblo que, a decir verdad, no deja de ser alegre aunque se muera por dentro. Al parecer las fiestas nunca terminan y el dolor o las penurias no tienen cabida en el carácter tropical de la gente. Y así lo expresan los que viajan allí por unos días quienes hacen todo lo posible por regresar para embriagarse de placer.

Ahora, cuando el enemigo histórico ha dejado de existir, en cualquier sitio de Estados Unidos basta con saber que eres cubano para que te acosen con preguntas sobre el país.

De esos encuentros he llegado a resumir cinco grandes grupos interesados en Cuba y su realidad. Primero, los hombres de pequeños negocios que desean agrandar su fortuna en la oportunidad de invertir en un país detenido más de medio siglo en el tiempo. Aspiran a todo. Desde comprar autos viejos e introducirlos en Estados Unidos hasta hacer casinos en tierra firme y volverse tan grandes como sus rivales de mayor capacidad económica y ventajas políticas.

Los segundos, son los enamorados de las aventuras que aspirar a conocer a un país virgen y atrasado que auguran dejará de serlo en pocos años. Es decir, apetecen disfrutar el olor de una revolución aparentemente pura antes que desaparezca su esencia revolucionaria. Buscan establecer la diferencia entre un antes y un después. Generalmente, los estudiantes, profesores, académicos y simpatizantes con la ficción Castro, se agrupan aquí.

Los terceros, acogen a gentes bien intencionadas que desean ayudar pero no saben cómo. Generalmente, son los que no tienen nada y si tuvieran, creo yo, pensaran como los primeros.
  
El cuarto, y para nada es de extrañar, son las diferentes denominaciones religiosas que quisieran tener el privilegio de la Iglesia Católica y estar ahí, en la primera línea de influencia en la reconstrucción de la nueva Cuba.

Por último, y estos son mayorías, están los tipos solitarios que ansían tomarle el pulso a Cuba disfrutando la supuesta voluptuosidad de sus mujeres  hasta saciar lo que en ninguna parte del mundo podrían hacer.

Intentan hablar con respeto hacia la gente en Cuba pero, a la vez, por su ignorancia, no dejan de ser ofensivos y hasta abusadores. Son pobretones que apretándose los bolsillos pueden ahorrar unos dólares y luego ofrecer menudencias por llevarse a la cama a una adolescente que le costaría la cárcel en Estados Unidos si tal práctica se atreviera hacer.

El dinero tiene un poder y en Norteamérica todos lo saben bien. Incluso, aseguran que el gobierno cubano necesita dólares y ante esa premura volverá la cara hacia el otro lado para dejar hacer.

Nadie ha hecho gravitar más a Cuba hacia los Estados Unidos que los hermanos Castro. Ahora mismo están presentando al país como una arcadia feliz donde los límites
  los pone el visitante.

Wednesday, February 18, 2015

Apuntes sobre sucesos de Cuba

I

La cháchara de Elián.

El padre de la neuropsicología, Alexander Luria, afirmaba que “el lenguaje (palabra) era el más interno de los actos humanos”. Con sobrada razón, el científico ruso expresaba que hablar implica un acto superior que permite medir el mundo interior de las personas, su inteligencia, la profundidad de su cultura o la ignorancia, sus motivaciones, deseos, las necesidades (móvil de la conducta humana), las frustraciones, dolencias y un sinfín de sucesos asociado a la naturaleza oculta de cada individuo.

Escuchar a Elián González en sus recientes declaraciones, a través  de un video grabado en La Habana, invita a remitirse al doctor Luria. El discurso del balserito es tan difícil de estructurar, a pesar de la facilidad del tema en cuestión, que impresiona poseer un analfabetismo mayor. Es redundando, lo cual no le permite sintetizar las ideas y menos coordinarlas adecuadamente. Sin embargo, no se muestra nervioso, lo cual pudiera justificar su devaneo, e insiste en alcanzar el punto esencial de su oratoria con mucho trabajo y perturbación.

Este apunte no intenta deshonrar al cadete Elián ni mucho menos. Solo trata de advertir un defecto psicológico visible en la personalidad de este joven que está formándose con rigor para que lidere, no solo su vida, sino las de otros compatriotas suyos. Y es extraño que sus mentores revolucionarios no se percaten de esa incapacidad expresiva porque cada vez que el muchacho abre la boca da pena, no por lo que dice, sino como lo dice.  

II

Repudiar a una dama. 

La algarabía  en las redes sociales, acerca del rechazo mayoritario que hacen las Damas de Blanco a una de sus integrantes, ha obligado a que esa valiosa formación cívica pierda un tanto de credibilidad. ¡Que lastima!

El hombre es el conjunto de las relaciones sociales, repetíamos en las clases de marxismo para explicar cómo se expande el contagio de ciertos fenómenos en la sociedad donde intervienen los hombres. La revolución cubana es un criadero de obscenidad y ese mal atrapa hasta las mentes más brillantes que existen en el ruedo de sus influencias. Gusteve Le Bon, explicaba como una aureola irreflexiva y fanática puede perturbar las defensas de las personas dentro del tumulto apoteósico de una revolución, hasta convertir a los individuos, cuando pierden su individualidad, en intérpretes del error.
  
Vaclav Havel, el desaparecido líder de la Revolución de Terciopelo en la antigua Checoslovaquia, sugería que la mejor arma contra una dictadura totalitaria es la transparencia en la actuación de los opositores o disidentes. Responder a un supuesto infiltrado puede no ser parte de un programa cívico y es mejor que no lo sea cuando los objetivos apuntan hacia algo mucho más importante.

La experiencia sirve para aprender. Y para ilustrar a los líderes, invitarlos a leer, pegar el odio a un consultor, ejercitarse como políticos, acudir a las bibliotecas y hacer la diferencia.

Lo triste de las imágenes que circulan en la red es que nadie, al menos no se ve en el video, haya intentado parar aquel remedo al peor estilo castrista. ¡Que Lastima!


      

Sunday, December 21, 2014

La política del Ping pong de Nixon en China y el acuerdo de Obama con Cuba

Mis opiniones nunca fueron tan apetecidas como esta vez, cuando Cuba y Estados Unidos deciden establecer relaciones y enterrar un largo pasado de confrontación política. Confieso que decidí esperar para evaluar los escenarios inesperados que se sucederían tras el sorprendente anuncio por Barack Obama en Washington y Raúl Castro en La Habana.

Un análisis objetivo del asunto me lleva a ubicar mis manos en la cabeza y alejarla del corazón. De situarla en el pecho recordaría las detenciones arbitrarias e injustas a la que fue sometido, el desalojo del hogar que habitaba juntos a los niños pequeños, el acoso a la familia, las amenazas de muerte y el exilio. Recordaría a los prisioneros de largas estadías en las cárceles de Castro, a los fusilados en juicios sumarios y sin garantías legales, a los muertos del estrecho de La Florida, el remolcador 13 de marzo y otros crímenes abominables del régimen cubano.

En política las emociones no cuentan. Eso es verdad. Tal vez, por ello nos resulta tan difícil a los cubanos embarcarnos en un proyecto razonable y estratégico donde la serenidad y la inteligencia nos permitan conducirnos en el laberinto de las ideas con responsabilidad. Sucede, y todos los sabemos, que reaccionamos, generalmente, con el corazón y las emociones casi siempre producen lágrimas y éstas cuando brotan, debilitan.

 Antecedentes

Estados Unidos y Cuba siempre han conversado y han alcanzado acuerdos en negociaciones mediante terceros y a través de una diplomacia secreta efectiva y pragmática para los dos países. Alexander Haig, un americano feo, según un libro publicado en los ochenta en la isla sobre aquel funcionario, conversó con Carlos Rafael Rodríguez en México en noviembre de 1981 durante la administración de Ronald Reagan. El centro de las discusiones era el apoyo de Cuba a las guerillas en Centroamérica y la participación en los conflictos de Angola. Anteriormente el secretario de estado Henry Kissinger ideó crear una “ventana de oportunidad” para Cuba que buscaba normalizar las relaciones con La Habana para alejarla del efecto soviético. El ex secretario de estado había penetrado China con la política del ping pong y creía que Cuba mordería el anzuelo pero olvidaba que Castro se glorificaba como satélite de Moscú.

Clinton también intentó una cercanía y casi estuvo a punto de lograrlo pero gobernaba Fidel y este paralizó el proceso derribando a los dos los aviones de Hermanos al Rescate para estancarse en la trinchera de la confrontación de donde salía casi siempre fortalecido.

¿Dónde estuviera Cuba si aquella ventana de oportunidad de Kissinger y Nixon se hubiera abierto y los deseos de Clinton por normalizar las relaciones se concretaran entonces? Nadie lo sabe, pero el país no fuera el mismo.

Trasfondos estratégicos

Hay varias consideraciones estratégicas en el acuerdo entre los dos países que no se han tomado en cuenta y son valorizadas altamente por Estados Unidos como parte de su pragmatismo. Una de ellas está directamente ligada al probable retorno de Rusia como potencia en su interés de convertir de nuevo a Cuba en el satélite que fue durante la guerra fría. El otro, y casi en la misma dirección, es alejar el efecto chino de la isla. Muchos en este país aseguran, y posiblemente tengan razón, que una relación fluida con Cuba les quita a los “bolos” y los chinos influencia en el Caribe y posiblemente en la región. Recuérdese que La Habana es el referente moral de la izquierda irracional de Latinoamérica.

Raúl Castro, queriéndolo o no, ha sumado a Cuba a la lista de países que condenan a Moscú por su política expansionista en Ucrania. Incluso, la pretensión de Putin de reabrir la base de espionaje electrónico (Lourdes) en La Habana, se congelaría porque los Estados Unidos, seguramente, no intentarían acercarse a la isla si ésta les ofrece a los rusos un servicio de espionaje que todos sabemos está dirigido contra los americanos.

Júbilo mundial

La noticia del acercamiento entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos ha creado un entusiasmo en cadena. Europa se regocija con los acuerdos porque Obama acaba de tenderle una alfombra roja a la posición común de la Unión Europea hacia Cuba trabada por largos años ante el deterioro en la isla de los derechos humanos. Los países de la región, sobre todo Brasil, han saludado como un triunfo suyo el cambio de política hacia La Habana. En el resto del mundo se perciben iguales reacciones.

En la alegría de los cubanos en la isla se pueden encontrar muchas lecturas. La primera, para los grupos incondicionalitas, es que la revolución ha conseguido una victoria que destraba su miseria. Estas personas, imbuidas por la ignorancia de su propia realidad, sostienen la esperanza que todo a partir de ahora será mejor. Después, se observan los criterios de aquellos que tienen niveles críticos y generalizadores de conciencias, que evalúan los acuerdos como un espaldarazo a un régimen agotado en el tiempo pero piden esperar y que nadie hable por ellos.

Los opositores, la variante más dinámica de la sociedad por su visión sobre el futuro, está divida, como en casi todo, y se lamenta que de nuevo el destino de Cuba se defina desde afuera cuando el problema está adentro.

Abreviando la idea, una mayoría casi absoluta en el mundo apoya el acercamiento y también en Cuba. Cabe preguntarse, ¿dónde está la razón y quienes se equivocan?

Grave error ético

Opino que Obama, que para muchos tiene un afán desmedido por pasar a la historia como un gran presidente, asumió el reto con el entusiasmo del neurótico. Es aquel acto impulsivo que se ejecuta, puede ser por un hecho razonable o justificado, pero comportándose de una manera impropia. Y estas son errores éticos, (posiblemente táctico también) del mandatario norteamericano al negociar con las autoridades cubanos a espalda de muchos cubanos que siempre le han apoyado e incluso, algunos pusieron sobre su mesa propuestas que promovían el acercamiento entre los dos países. Esta vez una potencia impone su voluntad sobre nuestro país sentándose al lado a la parte que controla el poder en Cuba y marginando el reclamo de las víctimas de ese régimen. Esa incoherencia moral del gobernante americano, tomando en cuenta los valores que representa en el orden democrático su país, nunca se debió cometer.

Los años cuentan para Raúl

En el 2004 me reuní en la ciudad de Miami con John P. Wright, un opulento hombre de negocio de la Florida, que entraba y salía de Cuba como perro por su casa. No supe de antemano cuál era el interés de encontrarse conmigo pero en la reunión me aseguró que tenía un punto de vista interesante sobre los problemas de Cuba. Me decía que levantar el embargo era lo mejor para Cuba y argumentaba porque. Me invitó a pensar en los beneficios personales para mi familia en la isla. Después, casi al final de aquella reunión me dijo: a Castro lo que más le interesa es lo que pasará con sus hijos después de su muerte, está obsesionado con eso.

Pudiera ser que Raúl Castro, cuya vejez es ostensible, también piense en la suerte de los suyos para cuando abandone este mundo. De ser así, es porque ha querido tener a sus vecinos del norte como garantes de estabilidad para el país y su familia. Es posible este adagio porque en medio siglo el personalismo ha imperado en la isla y las ideas de un solo hombre gravitan sobre la voluntad de la mayoría y deciden las relaciones presentes y futuras de Cuba con otros gobiernos.

Calculando el alcance de los acuerdos, una ventana de oportunidad se abre, como quería Kissinger para Cuba y por ella pasarán los que con inteligencia adecuen sus pasos ante los nuevos eventos que se avecinan.  


Friday, December 12, 2014

Balance

Cincuenta y cinco años en la vida de un hombre es mucho tiempo y cuando se han vivido sin libertad parece una eternidad. Por ese tránsito, lento y convulso, han andado millones de cubanos y, como se vislumbran las cosas, ese camino no parece terminar a corto o mediano plazo.

La historia de ese período aciago ha creado un país diferente y a un pueblo abstraído en un nivel de conciencia sumisa y en la incondicionalidad con la locura. Impresiona la nación cubana, de intramuros y algunos de esta orilla, como un enorme manicomio donde los únicos cuerdos son tan pocos que, en el intento de romper los hilos de la chifladura, terminan tirándoles piedra al mar y no a las murallas donde están los enfermos.

Y es así como se puede empezar un balance de un pueblo cuyo valor e inteligencia son incuestionables a pesar de estar dominado por el miedo y la ignorancia. Pero hacer un breve recuento de más de medio siglo de castrismo es arriesgado porque la extensión de la maldad en ese modelo ha sido tanta que no existen borradores para describirlas. A pesar de ello, intentaremos resumir el significado del socialismo tropical de los hermanos Castro, durante su larga estadía en el poder, con once situaciones ostensible para mí y que han marcado la realidad nacional.   

La desvalorización moral y ética del ciudadano ha creado un comportamiento conductual espurio, sometido a las reglas del modelo político y extremadamente superficial. Los patrones universales de normalidad se comenzaron a romper desde el mismísimo primero de enero de 1959.

La extensión de la desconfianza a nivel social es parte de la arquitectura ideológica del castrismo que prescinde del ciudadano como persona pero, lo valora como un sujeto del poder. A éste, entonces y por la conveniencia de dividir a los miembros de la sociedad, se le manipula para que interprete su entorno desde la perplejidad.     

Cuba es el segundo país en el mundo, después de Corea del Norte, donde la política salpica el día a día del ciudadano. Desde lo más básico hasta las más complejas satisfacciones de las necesidades pasa por el prisma de la política.

El temor ha generado cinco tipos especiales de miedo en Cuba. Primero, miedo al régimen, segundo miedo al cambio, el tercero, es el miedo a un exilio demonizado por Castro, en cuarto lugar, el miedo al otro y finalmente el miedo a si mismo (miedo sensorial)

El lenguaje de la revolución cubana tiene particular importancia y ha servido para cambiar el significado real de las cosas. Un hombre valiente en Cuba es quien defiende al modelo, quien lo enfrenta es un cobarde. El poder del discurso político ha sido un instrumento de utilidad meridiana para invadir las conciencias sumisas de los ciudadanos.

La mayor propiedad del régimen han sido los niños y los jóvenes porque son el terreno donde cultivan el imaginario del castrismo para su perpetuidad en el poder.

“Cuba es una mitología política”*** y la mentira individualizada desde las altas estructuras del poder hasta los ciudadanos explica el daño antropológico que ha comenzado a padecer desde hace década la sociedad cubana.

La incondicionalidad al modelo se sustenta en la ignorancia de una mayoría que no tiene referentes comparativos ajenos a las influencias ideológica del régimen. Este grupo, capaz de convertirse en turba y constituir un peligro real, siguen creyendo que después de la revolución solo existe el fracaso.

La tolerancia mínima a la existencia de opositores, por parte de Raúl Castro en los últimos años, obedece a una estrategia bien pensada para mostrar hacia el exterior la existencia de disidentes y obtener ventajas en las relaciones económicas con algunos países y bloques de poder.

Para los comunistas cubanos en el poder, la desaparición del dictador no significa el fin de la dictadura. La obsesión por preservar los beneficios de gobernar le permite mutar el totalitarismo por al autoritarismo y ofrecer nuevas prebendas con unos supuestos cambios estructurales que entretienen a la gente mientras las bases del modelo se consolidan porque el escenario internacional nunca había sido mejor para ellos que este momento.

El enaltecimiento del poder del adversario (léase Estados Unidos o Goliat) ha creado una victimización ventajoso para el régimen (léase David) al obtener el respaldo internacional de muchas naciones y elevar el nacionalismo en Cuba.

La compleja situación de Cuba no se puede resumir en tan pocos ejemplos. En mi modesta opinión estos son los eventos de mayor trascendencia durante la existencia de la revolución cubana que próximamente cumplirá cincuenta y seis años.

-         ***  La cita es de Omar López Montenegro