Wednesday, February 3, 2016

Cubanos a la vista

Fue un americano del estado de Mississippi, al que me une una relación especial,  quien motiva este comentario. Eran cerca de las nueve de la mañana y el sol se escondía detrás de gruesos nubarrones. Se anuncia un día gris y las amenazas de tornados obligan a cambiar los planes de los habitantes de Jackson. Sin embargo, los resultados de las elecciones en el estado de Iowa, donde dos cubanos brillaron hasta poner su nombre en lo más alto de la historia americana, dominaron el encuentro con el amigo. Tan relevante suceso nos hizo olvidar los efecto que muchas veces dejan en esta zona las fuertes tormentas en esta época del año.

El senador Ted Cruz, por el estado de Texas y Marco Rubio por la Florida, al obtener el primer y tercer lugar, respectivamente, en las primarias republicanas de Iowa acaparan la atención de los medios locales y del conservadurismo sureño. Y no es para menos. Ambos senadores, con orígenes en la isla, se han convertido en los mejores intérpretes de la oportunidad que ofrece Estados Unidos. Y lo hacen consagrado al respeto de los valores del país al que llegaron sus padres y dispuestos a perpetuar en el tiempo los pilares fundacionales de la democracia Norteamericana.

-         Los cubanos son bien acogidos en este país porque defienden, sin separarse de los más mínimos, la esencia americana-. Expresaba mi interlocutor al tiempo que mi rostro delataba un orgullo imposible de esconder.

Mississippi es un estado mutante en muchos aspectos. Sin embargo, el conservadurismo, la religiosidad y el apego a sus tradiciones son invariables. El carácter sureño es un referente perpetuo del pasado y un aviso de inconformidad con las ascuas seculares que amenazan sus costumbres. Valoran el respeto y las formas. Las distancias del orden y el talante. Cuando alguien, no importa de donde sea, esgrime tales virtudes es acogido en el seno conservador de su gente.

Ted Cruz y Marco Rubio, desde antes, estaban en las quinielas de los votantes republicanos de este estado. La simpatía con el discurso de ambos les ha permitido a los dos senadores ganar adepto y sembrar esperanza dentro de aquellos que desean ver un cambio desde la óptica de sus ideas.

El camino es largo y los retos mayores para los dos precandidatos de origen cubano. Sin embargo, han dejado un legado para América que la historia no se negará a esconder. ¡Cubanos a la vista! Parece escucharse en todas las esquinas americanas. Razones suficientes para sentir orgullo.




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