Wednesday, March 24, 2010

Gloria Estefan y su mejor canción

Gloria Estefan, es una cantante que jamás ha renunciado a su cubanía. Basta con escuchar sus canciones y los acordes tropicales de su extenso cancionero. Ella y Emilio (su esposo) han glorificado, en la distancia, el nombre de Cuba. El mundo la admira y el régimen cubano le teme a su honestidad.

Ahora, con la magia de una heroína salida del pentagrama musical, ha citado con justa razón, a los cubanos del exilio a solidarizarse con las Damas de Blanco. Con esta convocatoria cívica Gloria ha comenzado a escribir su mejor canción.

El cancionero cubano siempre ha estado implicado en los grandes acontecimientos del país. Autores prodigiosos nacidos en Cuba, quienes admiran el encanto del lugar donde nacieron, han dedicado lo mejor de su creación artística a cantarle a las palmas, al mar, al azul de nuestro cielo y al carácter singular de pueblo cubano.
Gloria, quien abandonó su patria siendo muy niña, rememora, con canciones sencillas y acordes accesibles, aquellos sitios donde nacería (pensando crecer, vivir y morir) si antes no hubiera aparecido la siniestra aventura del castrismo.

“Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz” dijo José Martí y es muy cierto. Sin embargo, no todo somos capaces de captar un minúsculo sorbo de dignidad teniendo la posibilidad de hacerlo. La señora Estefan, comenzará a ser recordada no solo por su melodiosa voz, sino por su activo compromiso con la libertad de país que la vio nacer.

Wednesday, March 17, 2010

Todos Somos Cubanos

El asesinato por el régimen cubano del joven disidente Orlando Zapata Tamayo el pasado 23 de febrero y la huelga de hambre que actualmente mantiene Guillermo Fariñas Hernández, hace más de tres semanas en Santa Clara, han suscitado una serie de debates en el exilio cubano por motivo del origen racial de los implicados.

Algunas personas argumentan en diferentes partes del mundo, a través de los medios informativos, que los cubanos de piel negra son más valientes que sus compatriotas blancos y que el protagonismo de Zapata y Fariñas es un hecho heroico que solo los ciudadanos de piel oscura están dispuestos hacer.

Los que fundamentan estas intrigas desconocen al pueblo de Cuba y olvidan que a lo largo de nuestra historia, negros, blancos y mulatos, han estado unidos en defensa del país y contra todo tipo de injusticia.

José Martí y Juan Gualberto Gómez, Antonio Maceo y Carlos Manuel de Céspedes, Boitel y Zapata, entre otros tantos, son los mejores ejemplos para ilustrar, que antes discusiones estériles acerca del origen racial, ha estado el compromiso de todos los cubanos con los valores de la libertad.

Los que alimentan esas intrigas, insistiendo en separar a los cubanos por el color de su piel, están cometiendo un grave error cuyas consecuencias pueden ser lamentables para el futuro democrático de la isla.

La confrontación no es el camino para resolver el prejuicio racial que históricamente ha existido en Cuba. Sólo el entendimiento, que emana de una educación sostenible y moderna, puede convertirse en el vehículo que cambie la percepción de aquellos ciudadanos, que equivocadamente, crean sentirse superiores a otros por su origen racial.

Distinguir entre cubanos blancos y negros es una excusa lamentable e injustificada, sobre todo entre aquellos que luchan para salvaguardar al pueblo de Cuba del totalitarismo de los hermanos Castro. La dictadura cubana SI es racista y siempre ha tomado en cuenta el color ideológico de los ciudadanos, para luego actuar de manera cruel contra todos los que piensen diferentes, sin importarle su origen racial, credo y/o opinión política.

Orlando Zapata y Guillermo Fariñas son, por encima de cualquier particularidad de sus genes y fenotipos, cubanos comprometidos con la libertad de su patria, siendo capaces del mayor sacrificio, como en su momento lo hizo Pedro Luis Boitel

Wednesday, March 10, 2010

Lula y el silencio de los corderos

El anuncio del gobierno cubano, a través del periódico oficialista Granma, de dejar morir a Guillermo Fariñas, antes de ceder a las súplicas del disidente, demuestra el lado criminal del castrismo. Con la frialdad de un verdugo, acostumbrado a matar, advierten al mundo su decisión y con ello se lavan las manos.
Con la misma prontitud derivada de la complicidad, Ignacio Lula Da Silva, compara a la disidencia cubana con los bandidos de Sao Paulo. Esas declaraciones, además de crueles y extemporáneas, son un signo catártico que desnuda la naturaleza inhumana del presidente brasilero, en el cual muchos confiaron como un posible facilitador y ahora quedan decepcionados por su parcialidad con el régimen cubano. Si penosa es la reacción de Raúl Castro, bochornosa y lamentable resultan las declaraciones del presidente de Brasil.
Pero ¿que podíamos esperar de Lula, quien se ha convertido en un hechicero para encantar al mundo, mientras vive ocultando su lado sombrío?. El ex líder del partido de los trabajadores del país carioca pertenece al grupo de elegidos que creen, con absoluta firmeza, en la posibilidad de desmontar el capitalismo desde el ideario gramsciano cuando, hace algo más de veinte años, fundó junto a Fidel Castro, el Foro de Sao Paulo, una "segura" avenida de acceso al poder de la extrema izquierda.
La izquierda es militante y solidaria. Lula, como un respetable representante de ella, siempre lo ha sido. Ahí está el caso de Zelaya en Honduras para demostrarlo. Con el tema cubano, Brasil mirará siempre por los ojos del régimen. Por ello ha optado, como decisión política, no discutir con nadie en público el tema de los derechos humanos en la isla.
Si Fariñas muere es culpable, en primer lugar, el régimen castrista, que no accede a modificar sus errores por la empecinada ridiculez de no ceder a nada aunque hayan muertos de por medio. En segundo lugar Lula, porque sus declaraciones anticipan una justificación a la actitud de La Habana ante la opinión pública internacional. Los terceros responsables serán, aquellos que pudiendo cambiar el curso de los acontecimientos guardan sus lenguas debajo de los calzoncillos como lo hace el presidente del gobierno español José Luís Rodríguez Zapatero.
¿Por qué las autoridades cubanas se muestran impasibles ante la muerte de Orlando Zapata, hace unas pocas semanas, y el posible fallecimiento del licenciado Guillermo Fariñas? La revolución cubana tiene una larga historia de crímenes alevosos desde los días de la Sierra Maestra. El propio Ernesto Che Guevara, narra en su libro “Pasaje de la Guerra de Guerrilla” como se realizaban juicios sumarios en las montañas de Oriente y luego eran ejecutados jóvenes rebeldes, sin derecho a defensa alguna, por faltas menores como robar una lata de leche condensada. El guerrillero argentino llegó a creer que los guajiros fusilados pudieron haber estado al lado de la revolución si no hubieran confundido aquella gesta revolucionaria como una aventura de bandidos.
En enero de 1959, en la antigua provincia de Camagüey, Fidel Castro fue informado, mientras conversaba con unas monjitas de un convento de la ciudad, que quedaban algunos focos de resistencia en el territorio. La respuesta del joven comandante fueron contundente: “Captúrenlos, háganles un juicio y fusílenlos”. Después, a lo largo de toda la isla, movilizó al pueblo para justificar los asesinatos de los antiguos activistas de la dictadura anterior. “Paredón, paredón, paredón”… era un exclamación casi unánime salida de las gargantas del confundido pueblo cubano que, cautivado por el hechizo de Fidel Castro, apoyó la ejecuciones de cientos de compatriotas.
El asesinato de Arnaldo Ochoa en 1989 y otros tres altos oficiales de las Fuerzas Armadas revolucionarias y el Ministerio del Interior, por órdenes del alto mando del país, dejó como lección la soberbia implacabilidad del régimen hasta con aquello que hicieron la revolución.
El 11 de abril del 2003, por orden expresa de Castro tres jóvenes negros fueron condenados a muerte por intentar alcanzar las playas del sur de la Florida, convirtiéndose este hecho en una de las mayores alevosías del castrismo. Ante la crítica de muchos gobiernos del mundo, el entonces canciller, Felipe Pérez Roque, respondió que habían sido ejecutados para evitar una guerra con los Estados Unidos.
Un hecho sorprendente, además, es que los últimos cuatro asesinados en Cuba han sido jóvenes negros. Sé, porque lo sufrí en carne propia, cómo reaccionan los gendarmes de Castro contra los opositores de piel oscura. Zapata y Fariñas con su piel de ébano, su gallardía y la inteligencia son atascos para el régimen y lo prefiere muerto aunque sobre su arrogancia caiga el peso de su culpa.
Es hora de advertirles a los hermanos Castro, a Lula, a Zapatero y a todos aquellos coadjutores del crimen en Cuba que la memoria de los pueblos nunca muere.

Monday, March 1, 2010

La impotencia ante la muerte de Zapata y el silencio español

Todo parece indicar, que los gritos del sufrido pueblo cubano todavía no se escuchan en el cielo. Sin embargo, el susurro grotesco del jactancioso criminal régimen cubano cubre las portadas de los diarios mundiales. Así, de simple son las contradicciones de este mundo, donde los intereses son para algunos muy importantes y están por encima de valores humanos.
Ha muerto en Cuba Orlando Zapato Tamayo. A decir verdad, el impacto mediático de su fallecimiento alcanzó todas las orillas de este mundo. Sin embargo, se quedaron impotentes los apasionados de la libertad y en silencio los cómplices de siempre. La rabia me dominó y al rato estaba sentado evaluando mi incapacidad para alcanzar el camino del regreso a Cuba. Escribí varios emails a políticos y de algunos respondieron: “muchas gracias por la información”. Claro, la muerte de un compatriota siempre será una gran noticia capaz de cubrir titulares en el corazón de los cubanos que luchamos por la libertad de la patria y pocas veces es un hecho trascendente para los políticos que prefieren callar a la injusticia.
España, por culpa del actual gobierno, carga en sus espaldas el peso de la mayor complicidad con la dictadura cubana. Su empecinada actitud de abrirle espacio al totalitarismo en Europa tiene, claro está, raíces ideológicas.
Se olvida Zapatero de los lazos culturales y afectivos que existen entre dos pueblos hermanados en la historia y se aferra a un solo lado, lamentablemente, al de los hermanos Castro. España mira a Cuba desde el prisma de régimen y en sus aturdidas improvisaciones comete un crimen singular de guardar silencio sobre las violaciones a los derechos humanos en la isla.
La muerte de Orlando Zapata para los actuales gobernantes españoles es un pequeño error del régimen cubano que debe tratarse de manera tibia para no enturbiar las excelentes relaciones bilaterales entre los dos países. Es una pena que tales conductas se asuman contra la más prolongada dictadura que ha sufrido occidente.
Caben muchas preguntas. ¿Actuaría Zapatero y su séquito del PSOE de la misma manera con Pinochet en Chile o Trujillo en República Dominicana? ¿Se fotografiaría el canciller Moratinos con los militares argentinos que enlutaron a ese país austral? ¿Guardaría silencio el gobierno español de haber sido Orlando Zapata uno más de los asesinados por la desaparecida dictadura uruguaya? ¿Por qué tanta inmoralidad y dobleces de La Moncloa con las autoridades cubanas? ¿Cómo se pueden entender los raseros de prerrogativas que instituyen para los hermanos Castros tan lejos de otros que se fundamentaron para aquellos gobiernos dictatoriales que existieron en Latinoamérica?
Los intereses españoles en la isla son tan importantes para el gobierno de Zapatero que prefiere el mutismo antes que condenar la muerte de un joven activista por la democracia en Cuba. Esa actitud cobarde y de abierta complicidad tendrá su costo político en el futuro. Recuérdenlo bien, Moratinos-Zapatero, las memorias de los pueblos nunca mueren.
No queremos que España decida sobre el futuro de Cuba, pero sí es una responsabilidad moral, que los demócratas de ese país y de cualquier otro sean aliados del respeto al derecho a la vida.
Al menos, si lo hubieran hecho en este momento tan especial y triste, quizás no comparecieran al juicio de la historia como compinches de una dictadura que les ofrece como ventajas lo que le niega a su propio pueblo.

Thursday, February 18, 2010

Realismo Vs Pesimismo

Un catedrático cubano de la Universidad de Miami me confesó hace unos días su pesimismo sobre Cuba. Basaba sus argumentos en tres aspectos muy bien fundados.
El primero se refiere a la prolongación del castrismo como doctrina política en la mentalidad de los cubanos y la apatía generalizada entre los ciudadanos que residen allí. En la segunda hablaba del cansancio de muchos en ambas orillas y en la última argumentaba del papel burlesco de todos los gobierno estadounidense desde 1959 hay hoy.
Considera el académico al castrismo como una efervescente analogía con el sectarismo religioso, cuyo fundamentalismo se inspira en la vigencia de Fidel Castro en la vida del cubano, donde estos veneran al líder por ciertos atributos que desde su imaginario han alcanzado gracias a él.
El cansancio, según opina el profesor, proviene a aquellos cubanos que han visto pasar el tiempo y muchos han comenzado a dejar este mundo sin que nada cambie en Cuba. Esa forma de deponer las armas, le permite al régimen consolidar las posiciones con Raúl Castro en el Palacio de Revolución, quien percibe la debilidad de sus adversarios y aprovecha las fisuras internas en los disidentes y opositores, de todos los lados, para apuntalar el continuismo. Preparar al clan familiar para los desafíos asociados a la desaparición de los líderes históricos, es una misión a la que el menor de los Castro dedica apasionadamente su tiempo. Ya han comenzado a familiarizarse con el entorno del poder y se sienten tan cómodos con el tío y el papá
También considera un agotamiento gradual e irreversible en las fuerzas democráticas dentro de la isla, porque los más conocidos disidentes sobreviven bajo techo haciendo declaraciones y denuncia, y a la misma vez, se van posicionando de cierta complacencia donde el régimen ni ellos advierten peligros de supervivencia.
La intolerancia del régimen también salpica a los viejos disidentes que se oponen a todas las iniciativas nuevas. Se sabe que más de una vez han criticado las acciones cívicas de Antunez en las calles del país, arremeten contra la FLAMUR por su campaña con La Misma Moneda y llaman loco a Biscet.
Sobre el papel de Estados Unidos, el profesor se suma a las voces que llevan años indicando un cambio de estrategia para convertir la solución en un tema exclusivamente cubano, con la ayuda del mundo. Si la ecuación Cuba-USA se sigue tomando en cuenta, los gobernantes de la isla se acomodaran a esos eventos que siempre le han favorecido.
Estoy de acuerdo en los tres aspectos y añadiría tan solo una pequeña cosa. Mientras los cubanos no nos demos cuenta que la solución pasa por un consenso entre todos (gobierno, oposición y exilio), sin intromisión de ajenos, estaremos en este lado del mundo haciendo las mismas cosas hasta que el cansancio y la muerte se ocupe de hacer su parte.
Analizar la realidad cubana con crudeza no indica pesimismo alguno. Hay que encontrar nuevas variables para poder ponderar al ciudadano en la isla que es, en definitiva el verdadero agente de cambio.

Thursday, February 11, 2010

Los intelectuales de atuendos y argollas

“Los intelectuales no llevan corbata”, me dijo hace cuatro años un profesor de la Universidad Eau Claire en el estado de Wisconsin. Yo le respondí “eso piensan los sindicalistas, también los enemigos de la elegancia”. Claro, era una insinuación infeliz para que me despojara de la prenda que horas antes me había regalado mi gran amigo, el Dr. Vidaillet.

Ciertamente, en las tres conferencias que impartí yo era una nota discordante. Los alumnos vestían cómodos vaqueros, calzados ligeros y puloveres alegóricos a sus intereses más cercanos. Los profesores combinaban chaqueta con pantalones de diferentes colores y solo mi anfitrión llevaba corbata. No sentí desagrado por aquello, tampoco me preocupó que para algunos no fuera un intelectual.

Pensándolo bien, los códigos tienen sus significados y por eso existen. No me extraña entonces el uniforme de los revolucionarios guevaristas haciéndose notar entre las multitudes de impacientes piqueteros rompiendo las vidrieras de MacDonald en Buenos Aires. Tampoco los pañuelos rojos y negros cubriendo los rostros de jóvenes conjurados frente a los eventos donde asisten los líderes mundiales. Aun me extraña menos, ver a muchos profesores parados en el estrado de un aula hablando de democracia o economía con un atuendo progresista para ser apodado intelectual.

Lo que me inquieta es el silencio de aquellos que temen ser criticados por eso y dejan colgadas en los armarios sus corbatas para irse a las tribunas del mundo con el parche de erudito. Este credo es común y hasta necesario para los que vician la informalidad del hombre de ciencia. Si. Lo justifica el hecho, el simple hecho, de una creencia muy vieja donde los hombres de sabidurías se preocupan por todo menos por ellos. Existen muchos ejemplos. En algunos, se da el caso, que llegan hasta perder el sentido de la distinción personal por medir cuanto ven y tocan (ciencia es medición) y luego dejarse calcular los silos de intelectualidad.

Debo volver a un punto desde donde varias veces me ven obligado a partir. El progresismo es gramsciano y los gramscianos hablan hasta más no poder del intelectual orgánico y comprometido con los grandes problemas sociales, cuya visión crítica de la sociedad es una responsabilidad moral. Para tener credibilidad como liberal hay que ser muy pudoroso y tener recato. Solo así se puede impactar a muchas personas en este mundo.

En Europa, esos gravámenes tienen ciertos moldes que se repiten de un país a otro. En América Latina también. En los Estados Unidos cambian de acuerdo al perfil de las universidades y la orientación ideológica del profesor.

La ideología y el puritanismo conservador de los intelectuales de derecha tienen en Mario Vargas Llosa un ejemplo de elegancia y madurez. Su antípoda, el uruguayo Galiano, se deja cobijar por los estigmas progresistas del momento. No deja de ser importante, aunque parezca superficial, los hábitos del vestir de una manera u otra.

Sucede, como tendencia general, que la moda se repite cada cierto tiempo pero permanece casi intacta en los intelectuales.
El cineasta cubano Alfredo Guevara, apega a su oportunismo militante, una forma de vestir particular para distinguirse entre sus homólogos. Lo mismo sucedía con aquel poeta que hablaba de cosas gloriosas dentro de la revolución cubana y solo encontraba espacio en su cuerpo para usar guayabera.

Los tiempos hablan por si solo y los letrados lo saben. Tal vez, por eso algunos intelectuales esgrimen impresionar al aprendiz por el atuendo y las argollas.

Friday, February 5, 2010

Ahora y el tiempo

Ha pasado enero y el 2010 corre a una velocidad fugaz e inalcansable. El hombre divide el tiempo a su antojo. Sin embargo, es incapaz de deternerlo. Por regla general, existe una tendencia humana a planificar todo mirando hacia el futuro y tomando como referencia el pasado. Es muy inteligente. Por eso creo en el poeta cuando dijo:… “del árbol la parte que mira al cielo”, la más alta de las ramas representan la mañana.
Percibimos el tiempo los cubanos de la misma manera que un estadounidense? Esta pregunta me la acabo de hacer. Justamente cuando conversaba con un joven nacido en Mississippi que tenía la obligación de limpiar la casa de su mamá, hacer unas gestiones para ingresar en una Universidad, donde espera terminar su master, cumplir con las responsabilidades de padre, esposo y tal. Mientras limpiaba sostenía una amena conversación conmigo, atento al reloj, velaba por la calidad de lo que hacía y prestaba atención a cada una de mis palabras.
Lo hizo todo muy rápido y bien. Se lavó las manos y fue directo a la computadora. Mientras trabajaba, llamó a algunas personas por teléfono y a la vez, rechazó otras tantas llamadas. Cuando no deseaba hablar con alguien, decía: “I’m busy, I’ll call you later” (estoy ocupado, te llamo luego). No le hablé más. Mi tiempo era diferente al suyo, no tengo la misma presión. Me senté en la computadora, chateé con un amigo en España y también (lo cual hago con el mayor gusto todos los días) escribí mensajes de amor a una mujer.
En Estados Unidos todos aprenden a tener una noción muy estricta del tiempo porque muchas cosas se miden a partir de él, sobre todo las distancias y la experiencia. No es una simple exigencia, ni un orden establecido para alcanzar el éxito, es una forma de responder al tiempo real por la premura con que éste pasa por la vida de todos. Yo lo entendí hace muy poco, aunque la Biblia asegura que “todo tiene un tiempo bajo el sol”, me percaté que usarlo bien es una inversión importante.
Regy, un amigo estadounidense que vive en Hernando, una ciudad pequeña muy cerca de aquí, me envió un mensaje con algunas sugerencias para el año en curso. Las leí varias veces y casi todas tienen implícito el uso del tiempo. Le respondí dándole las gracias. También me hice la promesa de administrar bien el mío. Algunos de mis planes, en fin de cuenta y con vista al futuro, casi seguro que voy a cambiarlos porque no tengo tiempo que perder.
El viejo slogan gringo “Time is money” (el tiempo es dinero) es una realidad tangible porque si uno no gasta tiempo en algo útil jamás tendrá dinero. Sin embargo, gastando tiempo solo por el cash un día descubrimos que la vida pasó por nosotros sin dejar huellas de felicidad.

Jackson, Mississippi.