Sunday, January 14, 2018

La era de Obama, Trump y los encantamientos.

La era Obama fue de una nigromancía total. De la subversión de la palabra se pasó a conciliar el verbo y al acomodamiento de lo incómodo. Ser el primer presidente negro (lo cual no es verdad porque su lado blanco cuenta) mantuvo al mandatario, en la Casa Blanca, como a un niño fachendoso con sobrados afectos y grandes admiradores. Allí, por donde iba, dejaba la estela de su encanto y una fotografía a su lado podía ser (puede continuar hoy día siendo lo mismo) un premio a la integridad moral. Obama, podía decir la mayor estupidez –como seguramente las dijo- y al oído estúpido del receptor llegaba una broma o un desliz sin mayores consecuencias. En política, lo dijo un sabio que conozco bien, todo depende del lado donde se ubique el imaginario de la persona. 
El tiempo de Trump es una convulsión constante, pero sin erupciones. Es decir, más royo que película. Sucede porque el presidente habla en voz alta, sin mirar al lado y sin tener en cuenta quienes le pueden escuchar. Esa sinceridad cuesta y está pagándolo caro porque los mismos encantadores (mediático) del presidente anterior se encargan de cargar las pilas de la desmoralización. Trump es –creo yo- un presidente a su manera. Como poco lo esperaban y como nadie puede hacerlo. Su guion, cuestionado o no, no pasa por el escrutinio de la hipocresía. Ya lo he dicho antes, Trump me parece el más humano de los presidentes americanos porque no actúa bajo la presión de lo correcto. Quise decir, de la simulación.

Sunday, January 7, 2018

La otra vía

Un anarquista cubano, residente acá, cuya existencia es tan cierta como su ficción, sugiere crear una organización delincuencial en Cuba para cambiar al régimen. Argumentaba, con el atino de un soñador, la conveniencia de cualquier vía. El fin, me explicaba con acento filosófico, justifica los medios. Para él, la dictadura cubana es, y tiene razón, una mafia o un entramado ilegal, cuyo poder de subversión sólo es posible cambiarlo por un desorden general, invisible –son palabras suyas- y con gente que no tengan miedo a morir. Los guapos, los ladrones del barrio, aquellos residentes eventuales en las prisiones, los carteristas, las gineteras (…) los que tengan pantalones son claves para este asunto. –Creo con certeza que el mayor enemigo de un delincuente en Cuba no es la policía sino los otros como él. Mira, a la dictadura hay que tratarla como lo que es –Dame contacto. –me dijo. Hay que empezar por algo.

Thursday, January 4, 2018

El náufrago

Continúa el tiempo detenido en la isla. Cincuenta y nueve años después, Cuba no es la misma, aunque parte de ella ande por ahí y otros hayan muerto. Nadie, o casi nadie, se asombra del tiempo, que irremediablemente pasa, en un país hecho al antojo de los iluminados quienes han pisado la sal de la desgracia hasta contagiar de miseria el alma nacional. Un siglo es un tiempo tan largo como su mitad. Y esta última parte la ha superado el espasmo de un loco experimento tropical. A esta hora, cuando se avecina una travesía incierta y sin rumbo, los vientos soplan a favor de los mismos timoneles. Acá, intramuros y en el imaginario de los poetas e intelectuales, se diezman las fuerzas de ayer y los de hoy (pertenezco a ellos) no distinguen el martirio porque la patria ya no es una razón para morir por ella. ¿Morir por Cuba, de que valdría? Si Cuba está muerta, sepultada bajo la sombra de la desconfianza, vulgarizada como una puta sin pudor y abierta al expolio de cualquiera. A veces, llego a pensar que bajo los escombros del castrismo están las lumbres de la esperanza y los nuevos adalides de este tiempo impreciso. Yo no lo sé -pocos lo saben- si esta demora es un castigo o un aviso de resignación.

Thursday, August 24, 2017

Díaz Canel y el fin de las expectativas

Las imágenes de Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, sentado en solitario frente a una selecta y silenciosa muchedumbre de adeptos, recuerdan aquellos momentos de la antigüedad donde los faraones se dejaban acompañar sólo de su poder. El sucesor de Raúl Castro, así le dicen por ahí, seguro de sí mismo, interpreta su propio guion de manera ejemplar. Es locuaz, virtud apropiada para un cuadro de la revolución, y usa un lenguaje con cierto enredo, pero no complejo. El tinglado se asoma en las frases largas, resueltas con la facilidad con que los revolucionarios explican las cosas más absurdas. Su postura, distante de los viejos castrista en las formas, pero no en contenido, se asienta en las convicciones. Esa infalibilidad con que se explica, nos presenta a un tipo duro, cuya dureza lo lleva a justificar la censura como un acto necesario y normal. A señalar los culpables de nuevos tipos de agresiones y los caminos emprendido por el Imperio del Norte para evitarle la sucesión al poder. Describe, porque lo sabe todo, por donde van los tiros que les tiran y a cuando grado se refríen los proyectos para derrocarles. Con este señor se crearon muchas expectativas, allá y acá, como siempre ocurre, cuando fue visto al lado de Raúl con tanto poder como para desbancar a los viejos comandantes de la revolución. Pero no, ahí está haciendo su mejor papel que es interpretar y aplicar lo aprendido en la escuela de los hermanos Castro.
¡Pobre Cuba, caray!

Sunday, August 20, 2017

Hoy lloro contigo Barcelona

Pasan escurridizo por nuestro lado y no advertimos el peligro. Son vándalos, incapaces de hacer bromas o soñar, como si la vida no importara, porque se acomodan con facilidad al terror. Esos delincuentes, no usarían jamás un pincel, un arca, un espejo, incluso, un papel para escribir sus nombres. Todo le va tan mal en este mundo que prefieren vírgenes celestiales más allá de la muerte. De Algeciras a Rabat, se disfrazan de santos y son lo contrario. Mueren alegres, matan por placer y agradecen a un Dios equivocado. Encerrados en los márgenes del delirio se convierten en pólvora para ser proclamados como mártires. Después de los días de tragedia y las noticias, sus nombres no se esculpen y los imanes evitan los sermones donde estén sus recuerdos porque de nada vale. Nunca valieron nada.
Si Barcelona llora hoy a sus muertos, como antes Paris, Londres y Berlín lloró a los suyos, es porque cada lágrima tiene el valor de la vida. Los criminales no saben de amor. Tampoco de paz y menos de perdón. La venganza, su arma elegida, desnuda su vileza y cobardía. El reducto frágil de su imaginario y el error de su credo plagado de infamia. Allí donde vayan serán vencidos.
Deberían apurarse los políticos para frenar la constante amenaza del islam sobre Europa. Yo recuerdo a Oriana Fallaci y sus advertencias sobre este complicado asunto. Eurabia, podría llamarse el Viejo Continente, decía la escritora y periodista. Algunos, los que no saben escuchar, la tildaban de racista y delirante, pero no, ella estaba en lo cierto. El fundamentalismo islámico es implacable, hegemónico y avasallador. Su credo pasa por la imposición y sus leyes castigan con severidad. Matar a cruzados es su lema y occidente es el blanco a batir.
Vaya maldad la de esa gente.

Sunday, August 13, 2017

Tres del Domingo

El último gol de Maradona

Diego Armando Maradona, lo que mejor saber hacer es patear a un balón. Su gloria pasa por los pies. Ya sabemos que su cabeza se ha estropeado con los izquierdismos radicales. Sus ídolos, por orden de preferencia, son: Che Guevara, Fidel Castro, Hugo Chávez  y ahora Nicolás Maduro. De este último saca pecho hasta querer morir por defender su dictadura. Este aprendiz  de ser humano, execrable además, resume lo peor de una persona cuando abre la boca. Su gloria, eso es verdad, pasa también por meter goles con la mano para anteponer, luego en su justificación, la presencia de Dios. ¡Vaya tipo! Y ¿Qué hago yo perdiendo el tiempo y llevándome  su nombre a un papel?

Los supremacistas

Virginia, ha sido escenario de un choque violento entre supremacistas blancos y radicales de izquierda. Ambos extremos confluyen en lo mismo: La violencia. Su arma predilecta, previa a la intimidación. Lo triste es que suceda en Estados Unidos, un país que se ha convertido en paradigma de las oportunidades para todo. Tolerarlo, en el siglo XXI, es imperdonable. Aquí sí vale el grito, para esos extremos: NO PASARAN.

La fiesta de Raúl

En La Habana se viven días de glorias. El régimen descansa de los aguijonazos disidentes porque el foco de atención es Venezuela y Pyongyang. Es la fiesta perfecta para el general. Sentirse aliviado, sin presiones de nadie, para maniobrar, en reposo revolucionario, la transición de mando que viene anunciando. Él, desde el orlo dictatorial, ha escuchado decir a sus adversarios: Venezuela primero, Cuba después. Él, astuto y arrogante, dice: recuerden Moscú y también a la URSS. La fiesta de Raúl la favorecemos nosotros, cuando, en solidaridad sincera con los venezolanos, hemos volcado las miradas a Caracas. Olvidamos que el chavismo se engendró en La Habana y Maduro es estudiante destacado de la escuela cubana. Ah, Chávez , llamaba padre a Fidel.  
   



Saturday, July 22, 2017

En honor a Osvaldo Payá Sardiñas

Cinco años después de su muerte, Osvaldo Payá Sardiñas, fundador del Movimiento Cubano Liberación y gestor del Proyecto Varela, vive en el recuerdo de quienes respetaron su ejemplar batalla frente al totalitarismo tropical. Tenía una voz nasal, modulada con las pausas que acentúan lo importante, que sonaba como campanadas para no hacerla caer en el vacío. Su eco, al menos hoy, parece escucharse por primera vez aunque parezca un poco tarde.

La última vez, lo vi en Miami. Andaba de prisa y tuvimos un encuentro breve. Tan breve, que bastó un saludo y un adiós. Andaba pisando el terreno de una ciudad divida por su presencia. Los epítetos le llegaban a raudales y él, insistente, como el adalid que era, resistía las embestidas sereno y con un solo argumento: liberación. Andaba  -y eso es verdad- advirtiendo que el camino espinoso de la patria se refundaba en la movilización ciudadana. Aquella vez, pocos lo entendieron. 
   
Sus palabras, ricas en matices y espiritualidad, invitaban a mirar al cielo desde donde podía trazarse la hoja de ruta hacia la libertad de Cuba. Tenía razón, si el pueblo -su gente- dejó de mirar a las alturas de lo posible para entretenerse con los santos de verde olivo que han embriagado de pasividad e indiferencia al país. Su visión sobre la tragedia nacional, era una pesada cruz que debíamos cargar todos para aminorar su peso.

Hoy, cuando el pueblo venezolano se moviliza, tal como deseaba hacer en Cuba, aquellos que lo inculparon de complicidad han llegado a comprender sus buenas intenciones y a darle la razón. Ha sido tarde, tal vez demasiado tarde porque después de su muerte el silencio volvió a las tendederas  del país y la oposición (que ayudó a crear) transita entre un carnaval de entretenimiento, el turismo político y el estancamiento de ideas.

Es verdad que Payá Sardiñas insistía, como pocos lo han hecho, en construir una escalera al infierno para conducir por sus peldaños a la dictadura cubana. Por eso lo asesinaron en su último viaje hacia esos fines. Su estrategia -inteligente y cívica- buscaba alcanzar el poder con el menor riesgo para el pueblo. Él sabía, con sobradas razones, que en Cuba nadie ha querido poner al primer muerto. Sin embargo, expuso su vida con dignidad y valor porque valía la pena y eso, por fin, lo sabemos todos.

!Gloria eterna a su memoria!