Mariela, al parecer la hija favorita del general Raúl Castro, ha visitado Estados Unidos durante doce días. Su viaje comenzó por Los Ángeles, donde habló de todo cuanto quiso, sin que nadie le impusiera una agenda o le censurara algunos de los párrafos de sus discursos. También fue acogida en la biblioteca central de New York y hasta suponemos que haya hecho algunas horas de turismo por territorio imperial.
Su presentación en la biblioteca neoyorquina, me trasladó a La Habana en 1998, cuando intenté acercarme a la biblioteca Nacional José Marti, para defender la libertad intelectual y el derecho de los cubanos a leer lo que quisieran. Esa vez, no pude acceder a su interior por orden de la seguridad del estado y menos presentar mis demandas.
La señora Mariela, convertida en defensora de los derechos de los homosexuales, aprovechó las tribunas de la libertad para decir lo que nadie en Cuba pudiera expresar contra el régimen de su padre. Aquí criticó a Obama, al exilio cubano le repitió los mismos epítetos aprendido por su tío Fidel Castro, alabó a las tres vírgenes y siempre estuvo un séquito incondicional en torno a su discurso alternativo y supuestamente incluyente sin sentir el ojo represivo sobre ella. Eran cubanos traídos de la isla y decenas de norteamericanos románticos, que aun creen que la revolución cubana es una alternativa para los problemas del mundo.
El viaje de Mariela ha recibido duras críticas por parte de un sector del exilio opuesto a cualquier avenida de intercambio o acercamiento con La Habana. Otros lo consideran adecuado, porque el gobierno norteamericano es una democracia y no está moralmente obligado a actuar como lo hacen las dictaduras. Yo apelo por la segunda variante. Mejor dicho, apoyo esos viajes porque de alguna manera tienen incidencia sobre el pueblo cubano que sabe leer entre líneas y determinar en que lugar se comenten las verdaderas violaciones.
Mariela, con la defensa que hace del derecho de los homosexuales y la visión que deja sobre ciertas aperturas mentales, económicas y sociales en la isla, no puede ocultar su fascinación por los símbolos del capitalismo. Ella, que viaje constantemente a Europa, ha tenido la oportunidad de comparar los dos sistemas, pero calla, porque se acomoda en el lugar del oportunismo y la deshonestidad.
Cabe preguntarse, sin intención de ironizar: ¿Qué sería de Mariela sin Fidel, Raúl y el sistema unipersonal de gobierno que existe en Cuba? En el totalitarismo gravitan la mediocridad, el desprecio a la inteligencia, la burla a la decencia y el castigo al talento. Mariela Castro, representa al seudo intelectual revolucionario que acoge la ideología como ciencia absoluta sin saber medir nada que no sea dentro del imaginario de sus creencias. En todos los sitios donde comparecía mostraba el rostro del continuismo y en su semblante se observaba, a flor de piel, el odio inculcado por sus progenitores.
Vaya suerte la de Cuba, cuando al final de una dictadura asoman los rostros perversos de quienes desean prolongar la miseria, el crimen y la ausencia de libertad.
Tuesday, June 5, 2012
Saturday, June 2, 2012
La escuela en el campo
Un oyente de En la Diana, me escribió desde Madrid, España, para sugerirme que analizara el Plan de la escuela en el campo. Dice este radioescucha, en su breve mensaje, que es un tema donde se podrían escribir páginas larguísimas de un libro. Y está en lo cierto.
Las revoluciones marxistas tienen sus símbolos visibles. La hoz y el martillo exalta el carácter proletario del sistema y casi siempre el color rojo en las banderas se distingue para revelar la disposición de entregar la sangre del pueblo por el bien del socialismo. En Cuba los símbolos han sido muchos. Primero, el uniforme verde olivo y las tupidas barbas de los rebeldes que alcanzaron el poder con las armas indicaban el carácter más apropiado para los revolucionarios. Después surgieron otros que harían interminable la lista. Pero, el símbolo que mayor utilización ha tenido por parte del régimen cubano fue su plan de la escuela en el campo.
Esta insignia era institucional, abarcadora y la meta soñada por el comandante en su empeño de adoctrinar a los cubanos bajo la égida sagrada del marxismo leninismo. Hasta Silvio Rodríguez fue escogido para escribir una canción cuya estrofa principal tenía estos versos mesiánicos: Ésta es la nueva escuela/ ésta es la nueva casa/ casa y escuela nueva/ como cuna de nueva raza.
El plan de escuela en campo, era ideal para inculcar valores socialistas. Su esencia consistía en separar a los estudiantes de sus padres, en la etapa de la adolescencia, período natural de contradicciones y de dudas en todos los que la transitan, para formar al hombre nuevo que sería una especia humana creada en los laboratorios de la integridad moral como parte de una nueva raza según el poeta. También inducía el amor a la patria, al comandante y al sacrificio por la revolución.
De estas escuelas se esperaba consagrar el talento revolucionario para luego, exportarlo por el mundo como adalides del antiimperialismo mundial. El paso de los años, la desaparición de la Unión Soviética y sus aliados de Europa Central y del Este, convirtieron el símbolo de la educación fidelista en un cementerio de cemento en medio de extensos territorios de tierras abandonadas, profesores convertidos en merolicos, estudiantes intentando cruzar las fronteras del enemigo, para asentarse en su comodidad democrática y la ideología, bifurcada entre la aparición de un capitalismo de estado brutal dirigido por una élite supuestamente contraria a la desigualdad y un pueblo viviendo en suspenso por la incertidumbre.
El uniforme azul de los estudiantes, las largas horas de trabajo productivo, el desconcierto sexual de los adolescentes, sin protección de los padres, y el severo sistema disciplinario quedaron en el olvido y hoy, salvo aquellos que estuvimos sometidos por años al sistema de escuela en la campo, pocos la recuerdan.
¿Por qué sucumbió este símbolo del desarrollo educacional de la isla cuando el propio Fidel Castro lo tenía como una de sus prioridades a nivel nacional junto al programa de salud pública y al médico de la familia? Dos razones pudieran justificarlo. La primera es la crisis económica del llamado Período especial que hizo insoportable para el gobierno cargar con los subsidios de una educación de mala calidad y cada vez más lejos de poder formar al hombre nuevo bajo el credo del castrismo. Segundo, el descontento de los educadores, la falta de un diseño pedagógico estructural, la improbabilidad de alcanzar las metas revolucionarias y el olvido del comandante, quien comenzó a mirar las ollas de presión, en su revolución energética, cuando se dio cuenta que construir a un hombre, a imagen y semejanza del Che Guevara, no es posible de alcanzar. .
Las revoluciones marxistas tienen sus símbolos visibles. La hoz y el martillo exalta el carácter proletario del sistema y casi siempre el color rojo en las banderas se distingue para revelar la disposición de entregar la sangre del pueblo por el bien del socialismo. En Cuba los símbolos han sido muchos. Primero, el uniforme verde olivo y las tupidas barbas de los rebeldes que alcanzaron el poder con las armas indicaban el carácter más apropiado para los revolucionarios. Después surgieron otros que harían interminable la lista. Pero, el símbolo que mayor utilización ha tenido por parte del régimen cubano fue su plan de la escuela en el campo.
Esta insignia era institucional, abarcadora y la meta soñada por el comandante en su empeño de adoctrinar a los cubanos bajo la égida sagrada del marxismo leninismo. Hasta Silvio Rodríguez fue escogido para escribir una canción cuya estrofa principal tenía estos versos mesiánicos: Ésta es la nueva escuela/ ésta es la nueva casa/ casa y escuela nueva/ como cuna de nueva raza.
El plan de escuela en campo, era ideal para inculcar valores socialistas. Su esencia consistía en separar a los estudiantes de sus padres, en la etapa de la adolescencia, período natural de contradicciones y de dudas en todos los que la transitan, para formar al hombre nuevo que sería una especia humana creada en los laboratorios de la integridad moral como parte de una nueva raza según el poeta. También inducía el amor a la patria, al comandante y al sacrificio por la revolución.
De estas escuelas se esperaba consagrar el talento revolucionario para luego, exportarlo por el mundo como adalides del antiimperialismo mundial. El paso de los años, la desaparición de la Unión Soviética y sus aliados de Europa Central y del Este, convirtieron el símbolo de la educación fidelista en un cementerio de cemento en medio de extensos territorios de tierras abandonadas, profesores convertidos en merolicos, estudiantes intentando cruzar las fronteras del enemigo, para asentarse en su comodidad democrática y la ideología, bifurcada entre la aparición de un capitalismo de estado brutal dirigido por una élite supuestamente contraria a la desigualdad y un pueblo viviendo en suspenso por la incertidumbre.
El uniforme azul de los estudiantes, las largas horas de trabajo productivo, el desconcierto sexual de los adolescentes, sin protección de los padres, y el severo sistema disciplinario quedaron en el olvido y hoy, salvo aquellos que estuvimos sometidos por años al sistema de escuela en la campo, pocos la recuerdan.
¿Por qué sucumbió este símbolo del desarrollo educacional de la isla cuando el propio Fidel Castro lo tenía como una de sus prioridades a nivel nacional junto al programa de salud pública y al médico de la familia? Dos razones pudieran justificarlo. La primera es la crisis económica del llamado Período especial que hizo insoportable para el gobierno cargar con los subsidios de una educación de mala calidad y cada vez más lejos de poder formar al hombre nuevo bajo el credo del castrismo. Segundo, el descontento de los educadores, la falta de un diseño pedagógico estructural, la improbabilidad de alcanzar las metas revolucionarias y el olvido del comandante, quien comenzó a mirar las ollas de presión, en su revolución energética, cuando se dio cuenta que construir a un hombre, a imagen y semejanza del Che Guevara, no es posible de alcanzar. .
Thursday, May 24, 2012
Noticias de la cárcel
Todavía sobrevive la sorpresa entre quienes leyeron un extenso artículo en el diario oficialista Granma, órgano del partido comunista cubano, donde intentan demostrar como es la vida en las cárceles cubanas. El reporte habla del pasado histórico del presidio en la isla durante la dictadura anterior, de las dificultades de la vida en prisión, del abuso, la corrupción y el crimen. Después arenga, como lógica divina, sobre los cambios que sufrió a favor el sistema penitenciario cubano con la llegada de Fidel Castro y sus rebeldes al poder en el año 1959.
Al repasar los logros de las cárceles cubanas parece que estamos frente a una institución formativa de valores, donde la dignidad humana es respetada y hasta vale la pena cometer un delito porque la revolución sabe lavar los pecados humanos para convertir en mejores personas a quienes quebrantan la leyes.
Basta superar el segundo párrafo del artículo para encontrarnos con la exposición de un modelo penal que pudiera ser la envidia del mundo. Deseo ir más allá de las cifras de 57 337 presos que asegura el diario existen en Cuba (la disidencia duplica esa cantidad en sus sondeos) y de los avances en materia de respeto a la dignidad de los encarcelados.
En la Diana de hoy prefiero reflexionar sobre esa publicación que ha tomado por sorpresa a muchas analistas de la realidad cubana. Lo primero que resalta son varias preguntas: ¿Está Raúl Castro introduciendo un proceso de supuesta transparencia sobre temas tabúes en la isla, buscando solventar las presiones sobre la vida carcelaria en el país, después de la publicación de varios videos que desnudan la realidad interna de esos centros de reclusión? ¿Será que las fisuras del sistema han permitido a la prensa sondear en aquellos lugares escabrosos de donde han salido las peores opiniones sobre el régimen cubano? ¿Busca Raúl Castro marcar diferencia ostensibles con su antecesor en el tratamiento de algunos temas espinosos dentro de Cuba? ¿Se le estará acabando el miedo a los aperturistas dentro del régimen que buscan sobrevivir al lado del poder mostrando un lado más humano de la realidad cubana?
Aunque el artículo es una exaltación al régimen, entre sus líneas se puede encontrar un interés del totalitarismo criollo por cambiar su imagen a nivel internacional, intentando saltar el alquitrán de su historia represiva y defendiéndose de las constantes violaciones a las que son sometidos los presos comunes en Cuba. Detrás de este artículo, están las manos provisorias del departamento ideológico del régimen, que comienza advertir lo contrario de lo que todos sabemos
Al repasar los logros de las cárceles cubanas parece que estamos frente a una institución formativa de valores, donde la dignidad humana es respetada y hasta vale la pena cometer un delito porque la revolución sabe lavar los pecados humanos para convertir en mejores personas a quienes quebrantan la leyes.
Basta superar el segundo párrafo del artículo para encontrarnos con la exposición de un modelo penal que pudiera ser la envidia del mundo. Deseo ir más allá de las cifras de 57 337 presos que asegura el diario existen en Cuba (la disidencia duplica esa cantidad en sus sondeos) y de los avances en materia de respeto a la dignidad de los encarcelados.
En la Diana de hoy prefiero reflexionar sobre esa publicación que ha tomado por sorpresa a muchas analistas de la realidad cubana. Lo primero que resalta son varias preguntas: ¿Está Raúl Castro introduciendo un proceso de supuesta transparencia sobre temas tabúes en la isla, buscando solventar las presiones sobre la vida carcelaria en el país, después de la publicación de varios videos que desnudan la realidad interna de esos centros de reclusión? ¿Será que las fisuras del sistema han permitido a la prensa sondear en aquellos lugares escabrosos de donde han salido las peores opiniones sobre el régimen cubano? ¿Busca Raúl Castro marcar diferencia ostensibles con su antecesor en el tratamiento de algunos temas espinosos dentro de Cuba? ¿Se le estará acabando el miedo a los aperturistas dentro del régimen que buscan sobrevivir al lado del poder mostrando un lado más humano de la realidad cubana?
Aunque el artículo es una exaltación al régimen, entre sus líneas se puede encontrar un interés del totalitarismo criollo por cambiar su imagen a nivel internacional, intentando saltar el alquitrán de su historia represiva y defendiéndose de las constantes violaciones a las que son sometidos los presos comunes en Cuba. Detrás de este artículo, están las manos provisorias del departamento ideológico del régimen, que comienza advertir lo contrario de lo que todos sabemos
Friday, May 18, 2012
Los buenos ejemplos se toman
Las últimas noticias llegadas desde Birmania son alentadoras. La junta militar ha flexibilizado sus posturas abriéndose al mundo de forma acelerada y sin traumas. Todo indica que los hombres del poder, en aquel lejano país asiático, han optado por cambiar las cosas de forma gradual, en un proceso que según los expertos no tendrá marcha atrás.
El peso de la lucha por democratizar este país de más de 47 millones de habitantes, ubicado en la península de Indochina y con algo más de 600 mil kilómetros cuadrados está en mano de una mujer. Se trata del Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi, cuyo liderazgo es indiscutible internamente y a nivel internacional.
En la Diana de hoy intento establecer un paralelismo entre el liderazgo político de la oposición de Cuba y Birmania. En la isla, aunque la presencia de la mujer en la oposición siempre ha estado presente a lo largo del gobierno totalitario, su imagen aparece como la figura romántica dentro de una lucha donde los hombres tienen todo el protagonismo.
La herencia machista de nuestra cultura, la inefable postura del hombre cubano cuando es dirigido por una de sus compatriotas y la tradicional competencia del ejercicio político por los hombres, difieren de la oposición birmana en la actualidad. En aquel país, una mujer ha sabido agrupar en torno a su propuesta democrática a lo más avanzado de la intelectualidad, a los sectores marginales, a los jóvenes, las mujeres y hasta a los tradicionales monjes budistas.
La causa del consenso político en la oposición birmana, se debe a que las fuerzas opositoras han sabido jerarquizar el liderazgo y han optado por apoyar a quien mejor representa los intereres del país en una propuesta democrática incluyente, de fácil asimilación y estratégicamente bien diseñada.
La líder Suu Kyi, estuvo recluida en su casa por muchos años sin hacer activismo bajo techo. Sin embargo, mantuvo el control dentro de la oposición nacional porque antes había creado una amplia red de colaboradores y activistas que podían mantener las exigencias democráticas sin la presencia directa de su jefa. Desde el interior de su residencia en Rangún, esta mujer traspasaba las fronteras de su país y su voz se escuchaba en todos los rincones del mundo. El efecto de su esfuerzo ha sido la solidaridad internacional con su causa y el reconocimiento por la propia Junta Militar, aunque tardío, del derecho de ese pueblo a formar parte de la modernidad y de un sistema abierto a las oportunidades.
Las últimas elecciones donde el partido de la oposición formó parte, sirvieron para medir el grado de efectividad, dentro del pueblo birmano, de la Liga Nacional por la Democracia (nombre del partido opositor) y de su líder Suu Kyi, quien fue elegida a formar parte del parlamente nacional.
La disidencia cubana, podría aprender de los birmanos ponderando internamente un consenso político dirigido por el más capaz, carismático y facilitador de acuerdos inteligentes, entre todas las tendencias ideológicas dentro de Cuba. Diseñando una estrategia racional, donde lo importante sea movilizar a su pequeña base social, puede motivar a otros cubanos a unírseles para demandar el respeto a sus derechos y el reconocimiento, por parte del oficialismo, a su dignidad humana.
Posiblemente, en esa búsqueda aparezca una mujer sin estar contaminada por el protagonismo, las intrigas y la apatía. Los birmanos, no tiene un exilio tan poderoso como los cubanos, el nivel de ilustración es incomparable con el nuestro y tampoco posee a nivel internacional el atractivo de Cuba. Pero han sabido actuar, dentro del férreo control militar, haciendo un “capital semilla” para ampliar su base de apoyo y buscando fuera de sus fronteras el sostén de los demócratas internacionales comprometidos con la libertad.
Los buenos ejemplos se toman, siempre han dicho nuestros padres. Estamos en presencia de uno que vale la pena considerar.
Comentario semanal transmitido a Cuba por Radio Martí…
El peso de la lucha por democratizar este país de más de 47 millones de habitantes, ubicado en la península de Indochina y con algo más de 600 mil kilómetros cuadrados está en mano de una mujer. Se trata del Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi, cuyo liderazgo es indiscutible internamente y a nivel internacional.
En la Diana de hoy intento establecer un paralelismo entre el liderazgo político de la oposición de Cuba y Birmania. En la isla, aunque la presencia de la mujer en la oposición siempre ha estado presente a lo largo del gobierno totalitario, su imagen aparece como la figura romántica dentro de una lucha donde los hombres tienen todo el protagonismo.
La herencia machista de nuestra cultura, la inefable postura del hombre cubano cuando es dirigido por una de sus compatriotas y la tradicional competencia del ejercicio político por los hombres, difieren de la oposición birmana en la actualidad. En aquel país, una mujer ha sabido agrupar en torno a su propuesta democrática a lo más avanzado de la intelectualidad, a los sectores marginales, a los jóvenes, las mujeres y hasta a los tradicionales monjes budistas.
La causa del consenso político en la oposición birmana, se debe a que las fuerzas opositoras han sabido jerarquizar el liderazgo y han optado por apoyar a quien mejor representa los intereres del país en una propuesta democrática incluyente, de fácil asimilación y estratégicamente bien diseñada.
La líder Suu Kyi, estuvo recluida en su casa por muchos años sin hacer activismo bajo techo. Sin embargo, mantuvo el control dentro de la oposición nacional porque antes había creado una amplia red de colaboradores y activistas que podían mantener las exigencias democráticas sin la presencia directa de su jefa. Desde el interior de su residencia en Rangún, esta mujer traspasaba las fronteras de su país y su voz se escuchaba en todos los rincones del mundo. El efecto de su esfuerzo ha sido la solidaridad internacional con su causa y el reconocimiento por la propia Junta Militar, aunque tardío, del derecho de ese pueblo a formar parte de la modernidad y de un sistema abierto a las oportunidades.
Las últimas elecciones donde el partido de la oposición formó parte, sirvieron para medir el grado de efectividad, dentro del pueblo birmano, de la Liga Nacional por la Democracia (nombre del partido opositor) y de su líder Suu Kyi, quien fue elegida a formar parte del parlamente nacional.
La disidencia cubana, podría aprender de los birmanos ponderando internamente un consenso político dirigido por el más capaz, carismático y facilitador de acuerdos inteligentes, entre todas las tendencias ideológicas dentro de Cuba. Diseñando una estrategia racional, donde lo importante sea movilizar a su pequeña base social, puede motivar a otros cubanos a unírseles para demandar el respeto a sus derechos y el reconocimiento, por parte del oficialismo, a su dignidad humana.
Posiblemente, en esa búsqueda aparezca una mujer sin estar contaminada por el protagonismo, las intrigas y la apatía. Los birmanos, no tiene un exilio tan poderoso como los cubanos, el nivel de ilustración es incomparable con el nuestro y tampoco posee a nivel internacional el atractivo de Cuba. Pero han sabido actuar, dentro del férreo control militar, haciendo un “capital semilla” para ampliar su base de apoyo y buscando fuera de sus fronteras el sostén de los demócratas internacionales comprometidos con la libertad.
Los buenos ejemplos se toman, siempre han dicho nuestros padres. Estamos en presencia de uno que vale la pena considerar.
Comentario semanal transmitido a Cuba por Radio Martí…
Friday, May 4, 2012
Nuestros retos
Los caminos hacia la democracia en Cuba atraviesan por muchas imperfecciones. Primero, los actores internos del cambio, muchos de los cuales arribaron a la disidencia política por el descontento con el régimen sin tener conocimiento de como enfrentarlo, están embaucados en una discusión fuera de contexto y atraídos por motivar desde el exterior acciones concretas que lleven la libertad a la isla.
El protagonismo, ese mal endémico en nuestra cultura política, la falta de una visión moderna del país que se desea construir y la ausencia de herramientas estratégicas, mantienen estancadas las avenidas de la reconciliación entre cubanos. Se une a lo anterior, el poco deseo de crear concertaciones, consensos y acuerdos mínimos entre las agrupaciones en Cuba, cuya lista es tan larga como sus discrepancias.
Segundo, en el exilio, existe un calco idéntico y un desliz sobre la realidad cubana que los obliga a improvisar mediante reacciones irracionales, afectivas y desproporcionadas, en muchos casos. Se trata de lo mismo, pero visto en un contexto libre, donde la libertad para implicarse en acciones políticas tropieza con la incultura de muchos de los que promueven las principales gestiones sobre Cuba.
Ahora, cincuenta y tres años después de que la revolución cubana consolida su liderazgo sin Fidel Castro, y cuando Raúl ha demostrado manejar las cuestiones del estado con mejores riendas que su hermano, continúan surgiendo organizaciones dentro y fuera de la isla para repetir lo que otras llevan haciendo durante décadas.
Lo que más me impresiona de las que surgen en Estados Unidos, es como se plantean un viaje inaugural a Washington para exponer al poder real del país más poderoso del mundo su agenda para la Cuba que ellos imaginan. Van cargados de entusiasmo, como si fueran los adalides del bien y descantan todo lo que no esté cosido con el alambre de sus ideas.
De Cuba llegan, casi todos los días, diferentes declaraciones de diversos grupos de opositores. La más común de sus inquietudes es aquella que reprende la postura de las autoridades mundiales que visitan La Habana, cosquillean con el gobierno y nunca aceptan reunirse con los disidentes. También en esos textos se puede leer el optimismo que se desprende de la llegada de algunos visitantes que como Benedicto XVI pasaron por Cuba.
Cualquiera interpretaría que existe un interés porque otros hagan nuestros deberes, ya sea en Washington, El Vaticano o Madrid.
Un joven holguinero radicado en esa zona oriental de la isla, con quien más de una vez he conversado, define el futuro de Cuba a través de la movilización del pueblo porque es la única manera posible de que el régimen se sienta amenazado. Y tiene razón, porque la fuerza que puede emanar de la inconformidad colectiva es imparable y el gobierno lo sabe. Por eso se siente cómodo mientras sigan surgiendo más y más grupos en todas las orillas donde haya un cubano enfretadas entre si.
El mundo global, nos exige acercarnos a todas las fronteras en busca de apoyo, pero teniendo en cuenta, sobre todas las cosas, que el asunto interno es solamente nuestro y su solución es nuestra responsabilidad.
El protagonismo, ese mal endémico en nuestra cultura política, la falta de una visión moderna del país que se desea construir y la ausencia de herramientas estratégicas, mantienen estancadas las avenidas de la reconciliación entre cubanos. Se une a lo anterior, el poco deseo de crear concertaciones, consensos y acuerdos mínimos entre las agrupaciones en Cuba, cuya lista es tan larga como sus discrepancias.
Segundo, en el exilio, existe un calco idéntico y un desliz sobre la realidad cubana que los obliga a improvisar mediante reacciones irracionales, afectivas y desproporcionadas, en muchos casos. Se trata de lo mismo, pero visto en un contexto libre, donde la libertad para implicarse en acciones políticas tropieza con la incultura de muchos de los que promueven las principales gestiones sobre Cuba.
Ahora, cincuenta y tres años después de que la revolución cubana consolida su liderazgo sin Fidel Castro, y cuando Raúl ha demostrado manejar las cuestiones del estado con mejores riendas que su hermano, continúan surgiendo organizaciones dentro y fuera de la isla para repetir lo que otras llevan haciendo durante décadas.
Lo que más me impresiona de las que surgen en Estados Unidos, es como se plantean un viaje inaugural a Washington para exponer al poder real del país más poderoso del mundo su agenda para la Cuba que ellos imaginan. Van cargados de entusiasmo, como si fueran los adalides del bien y descantan todo lo que no esté cosido con el alambre de sus ideas.
De Cuba llegan, casi todos los días, diferentes declaraciones de diversos grupos de opositores. La más común de sus inquietudes es aquella que reprende la postura de las autoridades mundiales que visitan La Habana, cosquillean con el gobierno y nunca aceptan reunirse con los disidentes. También en esos textos se puede leer el optimismo que se desprende de la llegada de algunos visitantes que como Benedicto XVI pasaron por Cuba.
Cualquiera interpretaría que existe un interés porque otros hagan nuestros deberes, ya sea en Washington, El Vaticano o Madrid.
Un joven holguinero radicado en esa zona oriental de la isla, con quien más de una vez he conversado, define el futuro de Cuba a través de la movilización del pueblo porque es la única manera posible de que el régimen se sienta amenazado. Y tiene razón, porque la fuerza que puede emanar de la inconformidad colectiva es imparable y el gobierno lo sabe. Por eso se siente cómodo mientras sigan surgiendo más y más grupos en todas las orillas donde haya un cubano enfretadas entre si.
El mundo global, nos exige acercarnos a todas las fronteras en busca de apoyo, pero teniendo en cuenta, sobre todas las cosas, que el asunto interno es solamente nuestro y su solución es nuestra responsabilidad.
Friday, April 27, 2012
Jose Daniel Ferrer hace historia en Oriente.
Las últimas noticias provenientes de Cuba destacan el avance de la oposición en la parte oriental del país. También el aumento de la represión en esa zona. De igual manera, alcanzan titulares las acciones cívicas convocadas en Palma Soriano, Contramaestre y Santiago de Cuba. Pero a la vez, muchos se preguntan porque las acciones violentas son tan desmedidas contra los pacíficos opositores en el este cubano. La respuesta deriva de la naturaleza represiva del régimen y también, porque oriente el gobierno lo considera su bastión inexpugnable donde surgió la revolución y donde mejor está consolidada.
Ayer observaba un video, actualmente se encuentra circulando por Internet, donde más una docena de activistas cívicos en Palma Soriano protestaban por la injusta detención de su líder, el presidente de la Unión Patriótica Cubana y ex prisionero de conciencia, José Daniel Ferrer. Los manifestantes, hacían declaraciones para condenar el arresto y responsabilizar Raúl Castro con lo que pudiera sucederle al encarcelado, cuyo estado de salud está muy deteriorado. También pedían el apoyo de las personas de buena voluntad en el mundo para su causa, al momento que gritaban abajo Fidel y Raúl, dando vivan a los derechos humanos para que la altura del turquino hiciera rebotar sus frustraciones a todo el país.
Realmente, es impresionante como desde cualquier lugar a la largo de la geografía cubana, se escuchan las voces de descontento políticos lo cual era impensable hace muy pocos años atrás.
El rostro de los activistas destacaba su indefensión y el escenario que escogieron para manifestarse habla por si solo de la realidad cubana. Todos estaban ubicados frente a una casa destartalada, cuyas paredes de madera y el techo de zinc parecían venirse abajo ante el eco resonante de los opositores demandando sus derechos a la libertad.
El orador era un joven de ascendencia humilde, con formación cultural quien, en sus improvisadas palabras, demostraba el grado de desesperación en la que el totalitarismo ha sumido a la inmensa mayoría del pueblo cubano. La manifestación terminó cuando dejaron escuchar en un coro organizado y a toda voz las notas del himno nacional.
Reflexionando acerca de aquel suceso, y después de escuchar las opiniones de varios cubanos residentes en el exterior, coincido en que el activismo irá en aumento en la medida que el régimen radicalice sus posiciones y la represión selectiva se haga mayor. En el caso de José Daniel Ferrer, Yoani Sánchez, una voz autorizada dentro de Cuba, lo considera un líder natural al que el régimen le teme. Conciliador y con una capacidad de convocatoria como pocos dentro de la isla, además es inteligente, emprendedor, activo y facilitador entre todas las frágiles tendencias dentro de la disidencia política. Estas cualidades, bien definidas por la seguridad del estado, son agravantes poderosas para aislar a José Daniel del contacto directo con las personas de su entorno y más allá.
Su sinceridad, la persistencia en sus planes por la democracia, la proyección política de su imagen y la honestidad que le caracteriza, son un peligro para el gobierno cubano que opta por aplicar las mismas recetas represivas. Pero, lo que comienza a percibirse es que a pesar del encarcelamiento por varias semanas del líder de la Unión Patriótica Cubana, sus compañeros de lucha mantienen en las calles su legado y asumen el compromiso de darle continuidad a sus ideas de cambios en el oriente cubano.
El mérito de un verdadero líder, este joven de Palmarito de Cauto lo está demostrando, está en su capacidad para crear una base social amplia que mantenga en funcionamiento a su organización aunque las principales cabezas sean encarceladas. Los opositores que le apoyan y demandan su libertad inmediata lo hacen porque saben el signo que representa José Daniel para la unidad de toda la oposición cívica cubana.
Ayer observaba un video, actualmente se encuentra circulando por Internet, donde más una docena de activistas cívicos en Palma Soriano protestaban por la injusta detención de su líder, el presidente de la Unión Patriótica Cubana y ex prisionero de conciencia, José Daniel Ferrer. Los manifestantes, hacían declaraciones para condenar el arresto y responsabilizar Raúl Castro con lo que pudiera sucederle al encarcelado, cuyo estado de salud está muy deteriorado. También pedían el apoyo de las personas de buena voluntad en el mundo para su causa, al momento que gritaban abajo Fidel y Raúl, dando vivan a los derechos humanos para que la altura del turquino hiciera rebotar sus frustraciones a todo el país.
Realmente, es impresionante como desde cualquier lugar a la largo de la geografía cubana, se escuchan las voces de descontento políticos lo cual era impensable hace muy pocos años atrás.
El rostro de los activistas destacaba su indefensión y el escenario que escogieron para manifestarse habla por si solo de la realidad cubana. Todos estaban ubicados frente a una casa destartalada, cuyas paredes de madera y el techo de zinc parecían venirse abajo ante el eco resonante de los opositores demandando sus derechos a la libertad.
El orador era un joven de ascendencia humilde, con formación cultural quien, en sus improvisadas palabras, demostraba el grado de desesperación en la que el totalitarismo ha sumido a la inmensa mayoría del pueblo cubano. La manifestación terminó cuando dejaron escuchar en un coro organizado y a toda voz las notas del himno nacional.
Reflexionando acerca de aquel suceso, y después de escuchar las opiniones de varios cubanos residentes en el exterior, coincido en que el activismo irá en aumento en la medida que el régimen radicalice sus posiciones y la represión selectiva se haga mayor. En el caso de José Daniel Ferrer, Yoani Sánchez, una voz autorizada dentro de Cuba, lo considera un líder natural al que el régimen le teme. Conciliador y con una capacidad de convocatoria como pocos dentro de la isla, además es inteligente, emprendedor, activo y facilitador entre todas las frágiles tendencias dentro de la disidencia política. Estas cualidades, bien definidas por la seguridad del estado, son agravantes poderosas para aislar a José Daniel del contacto directo con las personas de su entorno y más allá.
Su sinceridad, la persistencia en sus planes por la democracia, la proyección política de su imagen y la honestidad que le caracteriza, son un peligro para el gobierno cubano que opta por aplicar las mismas recetas represivas. Pero, lo que comienza a percibirse es que a pesar del encarcelamiento por varias semanas del líder de la Unión Patriótica Cubana, sus compañeros de lucha mantienen en las calles su legado y asumen el compromiso de darle continuidad a sus ideas de cambios en el oriente cubano.
El mérito de un verdadero líder, este joven de Palmarito de Cauto lo está demostrando, está en su capacidad para crear una base social amplia que mantenga en funcionamiento a su organización aunque las principales cabezas sean encarceladas. Los opositores que le apoyan y demandan su libertad inmediata lo hacen porque saben el signo que representa José Daniel para la unidad de toda la oposición cívica cubana.
Thursday, April 19, 2012
Solución a la cubana
La cumbre de Las Américas, celebrada en Cartagena, ciudad ubicada en el caribe colombiano terminó sin acuerdos. Es la tercera reunión de jefes de estados y gobierno de la región que concluye sin una declaración final por falta de consenso entre los líderes de las naciones americanas. El tema cubano y su posible inclusión en este foro y la diputa Argentina con Reino Unido por Las Malvinas, no alcanzaron un arreglo entre Estados Unidos y Canadá con el resto de los países que abogan por la participación cubana en estas cumbres.
El presidente Obama y el primer ministro de Canadá sostienen como argumento la clausula que dio origen a estas reuniones, donde todos los países que ocupan asiento en la cumbre americana deben sustentar los valores de la democracia y ser respetuosos de los derechos humanos y en Cuba no se cumplen esos principios.
La posición cubana no se hizo esperar. El diario Granma publicó una nota oficial donde indicaba que “el presidente Obama debería percatarse de que la Cumbre de Cartagena no fue propicia para aconsejar democracia a Cuba”. Luego añadía: “De Cuba, nos ocupamos los cubanos”.
Confieso mi total acuerdo con esas declaraciones del gobierno cubano. No es Cartagena, ni en Washington, menos en Madrid o Praga donde deben discutirse los problemas de Cuba. Y la vez no debe ser el presidente colombiano Juan Manuel Santos, ni el venezolano Hugo Chávez, o el norteamericano Barack Obama y menos el boliviano Evo Morales los que se deben ocuparse de los graves problemas de la isla. Son los cubanos, los encargados de destrabar la discordia política, la intolerancia, la falta de libertades básicas, el derecho a la libre expresión, a viajar sin pedir permiso, participar en el proyecto de nación inconcluso y construir un modelo económico social sustentado sobre los pilares de la democracia.
Como cubanos son los que viven en Estocolmo, en Buenos Aires, New Jersey, Miami, San Juan, puerto Rico y en otros lugares del mundo, también tienen derecho a encontrar soluciones a los problemas de su país.
Raúl Castro, siempre lo he creído, convoca el desacuerdo, parece que pregunta, escucha y trabaja en equipo, es decir se deja asesorar. No es extraño que comience hablar de las dificultades en la isla pensando en plural. Lógicamente, él sabe que en estas orillas de la libertad, los cubanos han triunfado en el país con mayor atracción para los negocios y el emprendimiento. Es una fuerza real insertada, incluso, en el mundo de la política y de las relaciones dinámicas de la sociedad estadounidense y siempre han sido cubano con un grado de compromiso por el destino de su país de origen.
Si los cubanos todos deben resolver sus dificultades, Raúl y su equipo deben ser inclusivos y perderle el miedo al inmovilismo.
Las experiencias de Viet Nam, país destrozado por una guerra con Estados Unidos y convertido hoy en un socio comercial, puede ser considerada valida para Cuba sin que exista un monopolio único del poder político como se mantiene en la isla y el lejano país asiático. El gobierno vietnamita permitió el retorno de todos los ciudadanos dispersos por el mundo, pobres y ricos, los cuales tenían más que la mayoría de los ciudadanos de ese país. El flujo de oportunidades traídas del exterior, la inserción libre en un mercado emergente y ciertas flexibilidades políticas y económicas para los negocios, han convertido a Viet Nam en uno de los países con mayor crecimiento en el mundo. La solución a sus problemas no vino de ninguna cumbre, sino del pragmatismo inteligente de los gobernantes comunistas de aquel lugar.
Es un ejemplo de como los cubanos, sin exclusión, pueden contribuir a sacar a Cuba de la pobreza que cincuenta y tres años de intolerancia han dejado en el país. Si Raúl Castro se atreve a navegar por las aguas de los cambios estructurales que anuncio, Cuba con todos sus cubanos pueden encontrarle solución a sus problemas.
(Comentario semanal transmitido por radio hacia Cuba)
El presidente Obama y el primer ministro de Canadá sostienen como argumento la clausula que dio origen a estas reuniones, donde todos los países que ocupan asiento en la cumbre americana deben sustentar los valores de la democracia y ser respetuosos de los derechos humanos y en Cuba no se cumplen esos principios.
La posición cubana no se hizo esperar. El diario Granma publicó una nota oficial donde indicaba que “el presidente Obama debería percatarse de que la Cumbre de Cartagena no fue propicia para aconsejar democracia a Cuba”. Luego añadía: “De Cuba, nos ocupamos los cubanos”.
Confieso mi total acuerdo con esas declaraciones del gobierno cubano. No es Cartagena, ni en Washington, menos en Madrid o Praga donde deben discutirse los problemas de Cuba. Y la vez no debe ser el presidente colombiano Juan Manuel Santos, ni el venezolano Hugo Chávez, o el norteamericano Barack Obama y menos el boliviano Evo Morales los que se deben ocuparse de los graves problemas de la isla. Son los cubanos, los encargados de destrabar la discordia política, la intolerancia, la falta de libertades básicas, el derecho a la libre expresión, a viajar sin pedir permiso, participar en el proyecto de nación inconcluso y construir un modelo económico social sustentado sobre los pilares de la democracia.
Como cubanos son los que viven en Estocolmo, en Buenos Aires, New Jersey, Miami, San Juan, puerto Rico y en otros lugares del mundo, también tienen derecho a encontrar soluciones a los problemas de su país.
Raúl Castro, siempre lo he creído, convoca el desacuerdo, parece que pregunta, escucha y trabaja en equipo, es decir se deja asesorar. No es extraño que comience hablar de las dificultades en la isla pensando en plural. Lógicamente, él sabe que en estas orillas de la libertad, los cubanos han triunfado en el país con mayor atracción para los negocios y el emprendimiento. Es una fuerza real insertada, incluso, en el mundo de la política y de las relaciones dinámicas de la sociedad estadounidense y siempre han sido cubano con un grado de compromiso por el destino de su país de origen.
Si los cubanos todos deben resolver sus dificultades, Raúl y su equipo deben ser inclusivos y perderle el miedo al inmovilismo.
Las experiencias de Viet Nam, país destrozado por una guerra con Estados Unidos y convertido hoy en un socio comercial, puede ser considerada valida para Cuba sin que exista un monopolio único del poder político como se mantiene en la isla y el lejano país asiático. El gobierno vietnamita permitió el retorno de todos los ciudadanos dispersos por el mundo, pobres y ricos, los cuales tenían más que la mayoría de los ciudadanos de ese país. El flujo de oportunidades traídas del exterior, la inserción libre en un mercado emergente y ciertas flexibilidades políticas y económicas para los negocios, han convertido a Viet Nam en uno de los países con mayor crecimiento en el mundo. La solución a sus problemas no vino de ninguna cumbre, sino del pragmatismo inteligente de los gobernantes comunistas de aquel lugar.
Es un ejemplo de como los cubanos, sin exclusión, pueden contribuir a sacar a Cuba de la pobreza que cincuenta y tres años de intolerancia han dejado en el país. Si Raúl Castro se atreve a navegar por las aguas de los cambios estructurales que anuncio, Cuba con todos sus cubanos pueden encontrarle solución a sus problemas.
(Comentario semanal transmitido por radio hacia Cuba)
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